El Santuario Nacional Lagunas de Mejía se estableció
el 24 de febrero de 1984, mediante Decreto Supremo Nº 015-84-AG.
Está ubicado en el departamento de Arequipa, provincia de
Islay. Tiene una superficie de 690,6 hectáreas.
Es un refugio y lugar de descanso para las aves migratorias
en más de 2 000 km de la costa del Pacífico. Proporciona
el hábitat y alimento necesario, principalmente a las aves
que provienen del hemisferio norte, como el playero blanco
(
Calidris alba).
En las orillas de las lagunas se encuentra el sapo (
Bufo
limensis), mientras que en las colinas de las playas
cercanas se observan lagartijas, como
Microlophus tigris
y de las zonas más altas baja el zorro costero (
Pseudolapex
sechurae). Se han registrado especies de peces como
la lisa (
Mugil cephalus) y el pejerrey (
Basilichthys
sp.).
En cuanto a las aves, existen aproximadamente 180 especies
en la zona de playa, entre migratorias y residentes. Se
pueden observar: gaviota gris (
Larus modestus), playero
blanco (
Calidris alba), rayador (
Rinchops niger),
gaviota peruana (
Larus belcheri), gaviota dominicana
(
Larus dominicanus) y gaviota de capucha gris
(
Larus cirrocephalus).
En las lagunas también se encuentran otras aves como el
zambullidor pimpollo (
Rollandia rolland), el zambullidor
grande (
Podiceps major), el pato sutro (
Anas flavirostris),
el pato gargantillo (
Anas bahamensis), el pato colorado
(
Anas cyanoptera), la polla de agua (
Gallinula
chloropus), la choca (
Fulica americana), la gallineta
común (
Rallus limicola), la garza cuca
(Ardea
cocoi), la garza blanca grande (
Egretta alba),
la garza blanca pequeña (
Egretta thula) y la garza
azul (
Hydranassa caerulea). Las parihuanas (
Phoenicopterus
chilensis) tienen preferencia por las áreas de poca
vegetación.
La vegetación dominante es el junco (
Scirpus sp.),
la totora (
Typha sp.) y los gramadales asociados
con
Salicornia fructicosa. Dentro del agua de las
lagunas se encuentran algas del género Chara sp.
Entre los objetivos del Santuario Nacional Lagunas de Mejía
están: proteger la avifauna residente en peligro de extinción,
así como las especies migratorias; conservar el refugio
de las aves migratorias en sus rutas norte-sur; preservar
el hábitat para especies endémicas en peligro de extinción;
mantener importantes asociaciones de flora silvestre propias
de los ecosistemas acuáticos del litoral y promover el desarrollo
económico de la región mediante el desarrollo de la actividad
turística.
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