La
Reserva Nacional de Paracas fue creada el 25 de setiembre de 1975
mediante Decreto Supremo Nº1281-75-AG. Es la única área natural
protegida que comprende territorios y ecosistemas marinos además
de los terrestres.
En 1991 fue declarada por la Red Hemisférica para

Aves
Playeras (hoy Programa "Wetlands for the Americas") como
Reserva Regional para Aves Migratorias. Asimismo, en abril
de 1992 fue incorporada en la lista de sitios de carácter
especial para la Convención Relativa a los Humedales de
Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de
Aves Acuáticas (Convención RAMSAR).
Esta Reserva Nacional se ubica en el departamento

de Ica, provincia de Pisco, distrito de Paracas. Abarca
una superficie de 335 000 hectáreas, de las cuales 217 594
son ambientes marinos.
Lo más característico de esta Reserva es la gran diversidad
de aves, muchas de las cuales son migratorias, residentes
y/o endémicas. La comunidad de aves, que es uno de sus principales
atractivos turísticos, está compuesta por aves de orilla
como son el playero blanco (
Calidris alba), el playero
occidental (
Calidris mauri), el playero semipalmado
(
Calidris pusilla), el chorlo semipalmado (
Charadrius
sempalmatus) y el flamenco (
Phoenicopterus chilensis),
entre otras.
Estas aves se alimentan de pequeños organismos (
bentónicos)
que viven en el suelo sumergido o húmedo de este ambiente.
También destacan las aves marinas como el piquero peruano
(
Sula variegata), el guanay (
Phalacrocorax bougainvillii),
el pelícano (
Pelecanus thagus), el gaviotín
peruano (
Sterna lorata), el zarcillo (
Larosterna
inca), el gaviotín rea (
Sterna maxima) y el gaviotín
elegante (
Sterna elegans) que se alimentan de pequeños
peces, moluscos y crustáceos (organismos pelágicos) presentes
en las capas superficiales del mar.
Las
islas San Gallán y La Vieja, ubicadas en la reserva, son
los únicos lugares de reproducción, conocidos en el Perú,
del potoyunco (
Pelecanoides garnotii), ave endémica
de la corriente de Humboldt.
Otra
especie endémica de esta corriente es el pingüino de Humboldt
(
Spheniscus humboldti), que junto con el potoyunco
están en peligro de extinción. También es posible ver al
cóndor (
Vultur gryphus), especie en situación vulnerable
y al gallinazo cabeza roja (
Cathartes aura), en los
bordes de los acantilados cercanos a grandes apostaderos
de lobos marinos, acechando la carroña de los lobos y otros
animales muertos.
Entre los mamíferos más visibles se puede mencionar

a las especies de lobos marinos como el lobo chusco o de
un pelo (
Otaria byronia) y el lobo fino o de dos
pelos (
Arctocephalus australis), así como el gato
marino o chigungo (
Lutra felina), que se encuentra
en peligro de extinción.
Estos
animales utilizan como hábitats de reproducción y/o de descanso
algunas playas aisladas o de difícil acceso para el hombre.
Un
mamífero meramente acuático, relativamente fácil de observar
en ciertas playas, alimentándose o nadando entre las olas,
es el delfín pico de botella (
Tursiops truncatus).
En el ámbito terrestre, el mayor representante de los mamíferos
es el zorro costeño (
Pseudalopex sechurae) que ocasionalmente
puede ser visto caminando por el desierto y cerca de las
playas.
También se pueden encontrar murciélagos y algunos mamíferos
menores, típicos de lomas. Se pueden observar también algunos
reptiles característicos de zonas desérticas como la lagartija
(
Microlophus peruvianus) y el geko (
Phyllodactylus
angustidigitus).
Algunas
tortugas marinas frecuentan las aguas de Paracas, mayormente
en las estaciones cálidas y en eventos como El Niño, que
es cuando aumentan su rango de distribución. Entre ellas
están la tortuga dorso de cuero (
Dermochelys coriacea),
la tortuga verde (
Chelonia agassizzii) y la tortuga
de mar pequeña (
Lepidochelys olivacea).
La flora en las orillas está representada por plantas halófitas,
comúnmente conocidas como grama salada de los géneros
Distichlis
spp.,
Sesuvium spp. y
Cressa truxillensis.
Asimismo
existen ecosistemas de Lomas en Cerro Lechuza, Morro Quemado
y San Gallán, en las que se encuentran especies como
Oxalis
spp.,
Solanum ferreyrae y
Tetragonia pedunculata,
entre otras especies típicas de estas formaciones.
En el mar también hay una gran diversidad de flora representada
por algas. Entre las algas superiores macroscópicas resaltan
las conocidas como lechugas de mar, tales como
Ulva fasciata
y
Ulva papenfussii. La mayor parte de las algas comestibles
se encuentran dentro del grupo de las algas rojas, representadas
por especies como la
Gigartina chamissoi,
G. glomerata
y
Porphyra columbina, entre otras. Estas algas, además
de ser aprovechadas por los pescadores artesanales, sirven
de alimento para la fauna del lugar.