Gigantes
escarabajos

,
laboriosos ejércitos de hormiga y miméticos
insectos, son sólo algunas de las atractivas muestras
de la exótica variedad de la fauna de invertebrados
del Perú, uno de los 10 países de mayor biodiversidad
y, según los estudiosos, poseedor de cerca del 70 por
ciento de las zonas de vida del planeta.
Aunque
no se tiene cifras precisas sobre los insectos,

debido
a que aún falta investigar a millares de especies,
se estima por citar sólo un ejemplo- que del total
de mariposas a nivel mundial, alrededor del 21 por ciento
se encuentran en Perú.
La región
amazónica es la que cuenta con más número
de insectos, debido a su mega diversidad de flora y a su intensa
humedad, convirtiéndola en el hábitat perfecto
de estos minúsculos seres, de gran importancia para
el ecosistema.
En la
periferia de Iquitos (la capital del departamento de Loreto),
es posible observar a los escarabajos más grandes del
mundo (Titanus giganteus), cuyas hembras logran un tamaño
de hasta 15 centímetros. Otra especie que sorprende
pero por su voluminoso cuerpo es la Megasoma actaeon. Llega
a pesar hasta 80 gramos.
Uno de
los insectos más sorprendentes son los llamados palos,
saltamontes de la orden de los ortópteros, grandes
exponentes de la mimesis ya que toman la forma de las hojas
o líquenes que los cobijan e, incluso, imitan el movimiento
de las mismas. Miden hasta 30 centímetros y son similares
a delgadas varillas.
La misma
perfección es lograda por otros pequeños saltamontes
de antenas largas de la familia de los Tettigoniidae, característicos
de la selva peruana y excelsos falsificadores de las hojas
mordidas por otros insectos.
Si bien
las hormigas no se mimetizan, son un ejemplo de la vida comunitaria
en los bosques amazónicos, donde se pueden encontrar
dos claros ejemplos: las legionarias, de la familia Formicidae
y las cortadoras de hojas (Atta sp.)
De las
primeras se dice que son omnívoras, se movilizan en
grandes grupos arrasando todo a su paso, inclusive vertebrados
que se cruzan en su camino. De las segundas, que son verdaderas
gourmets porque emplean las hojas cortadas para crear una
pasta en la que crecen hongos, su alimento final. Se sostiene
que las colonias de ambas llegan a tener más de un
millón de individuos.
Pero los
diminutos invertebrados no son exclusivos de la selva. En
la costa, esa candente franja desértica interrumpida
por valles habitan, principalmente, en las lomas como en la
Reserva Nacional Lachay (al norte de Lima), donde existe una
flora particular que alberga insectos que podrían ser
propios de este hábitat.
Más
al sur, en la Reserva Nacional de Paracas, se puede encontrar
escarabajos de la familia Scarabeidae, que habitan en los
nidos de las aves guaneras, alimentándose de los desechos.
Se piensa que desempeñan un papel importante en el
reciclaje de la materia orgánica.
Lejos
de los nidos costeros, aunque cerca de las alturas serranas
y las grandes montañas, existe una especie local de
escarabajos, de la orden de los coleópteros conocidos
como "conocochas", que tuvieron que adaptarse a
los fuertes vientos andinos para sobrevivir, razón
por la que perdieron sus dos alas membranosas.

En
los ríos y lagunas de esta región abundan grupos
de efemerópteros, plecópteros y tricópteros,
amantes de las corrientes cristalinas, rápidas y sin
polución, pudiendo ser utilizados como indicadores
ambientales.
Todos
estos insectos son parte de la rica variedad entomológica
que se puede encontrar en Perú, un paraíso para
los investigadores de este complejo mundo de sorprendentes
especies en miniatura.
(Con información
del entómologo José Santisteban).