En
Puno existe un eficiente servicio de restaurantes,
los cuales ofrecen una gran variedad de platillos típicos
e internacionales, a precios que se ajustan a todos los presupuestos.
El visitante
debe tener en cuenta que, en Puno, por ser
una ciudad de altura, no es recomendable comer demasiado ya
que la digestión se demora más que en el llano.
Es preferible evitar
los platos a base de arroz, ya que este cereal por razones
atmosféricas, siempre queda un poco crudo.
Tomadas estas previsiones,
se recomienda probar platos típicos como el lechón
al horno, aderezado con vino blanco, limón y pimentón;
el chairo, una sopa de carne de cordero, chalona (carne seca),
habas verdes, papas y chuño negro (papa deshidratada).
Para las caminatas
y las excursiones es bueno llevar como merienda la huatia,
un potaje preparado en curpa (horno de tierra que se atiza
con leña) en el que se cocen papas y ocas que se sirven
acompañadas con rodajas de queso.
Se recomienda también
la trucha y el suche frito. Como postre, el quesillo con miel,
unas torrejas de queso hervido, fritas en aceite y servidas
con miel.