"Realmente
me quedé sin aliento", escribió Hiram Bingham,
al referirse al momento en que descubrió Machu
Picchu. Así como el arqueólogo norteamericano,
son miles los visitantes que confiesan haberse quedado "sin
aliento" ante la maravillosa vista de Machu Picchu
.
Declarada como
Patrimonio Cultural de la Humanidad, la misteriosa ciudadela
incaica es un lugar de visita indispensable, para los que
llegan al Cusco. Al recorrerla, usted también se quedará
sin aliento. No querrá marcharse.
Ciudadela
de Machu Picchu:
Tiene dos sectores:
el agrario y el urbano. El sector agrario está compuesto
por andenes (terrazas de cultivo) construidas en las laderas
de las montañas circundantes
.
El sector urbano
tiene un trazo en forma de "U" y dos grandes conjuntos arquitectónicos,
con calles y graderías que totalizan 3,000 peldaños,
además de plazuelas y un adecuado sistema de canales
de agua, para consumo y regadío.
Las construcciones
son de planta rectangular. Muchos de los recintos, llamados
masmas, muestran sólo tres paredes. Alguna vez, todas
las masmas, estuvieron techadas con troncos y paja (ichu).
Las puertas
y ventanas están empotradas en forma de trapecio, al
igual que los nichos de los muros, en los que se colocaban
ídolos y otros objetos, siendo esta una de las características
de la arquitectura incaica.
Cada muro de Machu
Picchu es diferente a los demás; inclusive
las paredes de un mismo recinto presentan estilos diversos.
El mejor acabado se encuentra en la pared central del Templo
Principal, en donde las piedras cortadas y pulidas se amoldan
a la perfección.
Son dignos
de atención: el Intihuatana, un reloj solar de piedra
pulida; el Torreón, construcción de paredes curvas,
y el Templo de las Tres Ventanas.

SANTUARIO HISTORICO
Por
estar localizada en una región del Perú en que
confluyen los Andes y la Amazonía, las 32,592 hectáreas
que rodean la ciudadela de Machu Picchu,
han sido declaradas como zona protegida, a fin de preservar
la flora, fauna, formaciones geológicas y los restos
arqueológicos
.
El
Santuario es un valioso testimonio de la arqueología
y cultura andina, que encaja con el espectacular entorno natural,
donde habitan especies de flora y fauna, únicas en
el mundo.
Además de
Machu Picchu, en el Santuario existen 34
grupos arqueológicos que se encuentran interconectados
por los Caminos del Inca, una antigua e impresionante ruta
prehispánica, que hoy en día puede ser recorrida
por los turistas.
Destacan las construcciones
incaicas de Runquracay, las ruinas de Sacyamarca (similares
a Machu Picchu), la ciudadela Phuyupatamaraca
(pueblo sobre las nubes), las ruinas de Wañay Wiyna
(eternamente joven), el Templo de la Luna y el grupo arqueológico
conocido como la "Gran Caverna".
La flora es exuberante.
En las partes altas, se aprecian diferentes especies de gramíneas
alto-andinas. En las zonas bajas, pueden encontrarse árboles
como: aliso (Alnus jorullensis), nogal (Juglans
neotropica), "intimpa" (Podocarpus glomeratus),
"Kisuar" (Buddleja incana) entre otros. Existen, también,
30 géneros y más de 90 especies de orquídeas.
Aves como el cóndor
(Vultur gryphus), y varios tipos de picaflores; mamíferos
como los astutos pumas (Felis concolor), el sigiloso
"tigrillo" (Felis pardalis), o graciosos monos; además
de ofidios del género Bohtrops, forman parte de la
fauna del lugar.
En el Santuario de
Machu Picchu hay especies en peligro de extinción,
como el gallito de las rocas, el oso de anteojos, la nutria
y el gato montés.
