En el Perú antiguo, una huaca podía ser un río, un árbol o un cerro al cual se atribuía poderes mágicos por ser el lugar donde residía alguna divinidad o ancestro; en la costa, se reservó el nombre a ciertas pirámides escalonadas.
En Lima, el proceso de urbanización, gracias al esfuerzo de arqueólogos y de algunos vecinos, ha respetado innumerables huacas, vestigios arqueológicos que resaltan en medio de la gran ciudad.
En el corazón del distrito de San Isidro se ubica el complejo de Huallamarca. Hualla significa en quechua, disparejo, y marca, pueblo, pues en sus primeros tiempos el complejo presentaba una estructura sustentada sobre rampas "en espiral". En 1999 se han encontrado vasijas del periodo inca, cuyo entierro quizá señale la tumba de un importante personaje de la época.
Algo que caracteriza a las huacas más importantes de Lima es que los jóvenes arqueólogos siguen trabajando en ellas e integrando a la comunidad, tal es el caso de la huaca Pucllana ubicada en Miraflores, que hoy es un parque histórico cultural. El complejo fue centro ceremonial administrativo de la cultura Lima (400 dc), que tuvo el control del valle de Lima. Las evidencias indican que se realizaron actividades de culto religioso, ritos y sacrificios en honor a sus dioses y posiblemente también se ubicarían allí las residencias de los sacerdotes gobernantes. El parque histórico Pucllana cuenta con un museo de sitio y con áreas de investigación, conservación y restauración y promoción cultural, esta es la que se encarga de integrar a la comunidad desde la infancia y así crear conciencia de respeto al patrimonio arqueológico y natural.
HUACA HUALLAMARCA
En el distrito de San Isidro se encuentra un importante conjunto arqueológico, aunque más pequeño: Huallamarca o Pan de Azúcar, una pirámide escalonada hecha de adobes con una impresionante rampa de acceso.
Dirección: Intersección de la Av. El Rosario y la Av. Nicolás de Rivera, San Isidro.
Tel: (511) 222-4124.
Visitas: Mar-D 9:00-17:00
Centro Ceremonial de forma piramidal de la época preincaica con museo de sitio
que exhibe artefactos encontrados en el lugar.
Las tumbas de la huaca Huallamarca comprenden un increíble lapso que va desde el siglo III dc hasta el advenimiento de los Incas en el siglo XV. Al parecer, Huallamarca fue un centro ceremonial cuyo uso estaba tal vez restringido a una elite sacerdotal, ya que los pisos descubiertos presentan poco desgaste. Una larga secuencia de usos y abandonados de este centro revela cómo las costumbres funerarias fueron cambiando.
Durante el periodo Intermedio Temprano los difuntos fueron enterrados boca arriba, extendidos sobre literas de cañas. Hacia el siglo VI dc los muertos eran colocados en forma flexionada, en posición fetal y envueltos con telas finas. Así, durante las últimas etapas del Horizonte Medio (épocas 3 y 4) los individuos fueron envueltos en fardos acompañados de una falsa cabeza, una suerte de máscaras hecha de tela o madera con pintura.
HUACA PUCLLANA O JULIANA
Templo preínca de forma piramidal, levantado a base de pequeños adobes hechos a mano, cuenta con un pequeño museo de sitio. La huaca Pucllana está situada en medio del moderno distrito de Miraflores y ocupa una superficie de alrededor de 5 has.
Gral. Borgoño cdra. 8 s/n, Miraflores (entre las cdras. 5 y 6 de la Av. Angamos
Oeste).
Tel: (511) 445-8695.
Visitas: Mier-L 9:00-17:00.
Esta huaca fungía de centro administrativo y ceremonial para los habitantes del valle del Rímac, durante el periodo Intermedio Temprano y los inicios del Horizonte Medio (siglo V- VIII dc).
El edificio mayor del Pucllana, de 500 metros de largo, más de 100 metros de ancho y 22 metros de altura, es una pirámide trunca maciza, construida íntegramente sobre la base de relleno de tierra y adobes pequeños. Además el sitio está circundado por un conjunto de ambientes de menor tamaño pero igualmente notables: cuartos pasadizos, patios y rampas, por lo general finamente acabados con enlucidos de barro y, en algunos casos, con restos de pintura amarilla. La monumentalidad de esta antigua construcción de adobes queda fácilmente en evidencia al subir a su cima y divisar el mar y los modernos edificios que la rodean desde lo alto. Por su arquitectura y los objetos recuperados en el lugar, la función
de Pucllana debió se la administración del culto y de los bienes que circulaban en el valle. Los arqueólogos han recuperado textiles, cerámica decorada con pintura de color rojo, blanco y negro, gris y naranja y restos e maíz, frijol, pallar, chirimoya, pacae, alpacas, llamas, cuyes, patos, peces y moluscos del Pacífico.
Importante conjunto arqueológico-cultural formado por las ruinas arqueológicas del mismo nombre, un museo de sitio y una zona de talleres y seminarios.
Centro de desarrollo de la cultura Lima, fue un edificio con fines administrativos y ceremoniales, construido en adobe y dirigido por un grupo de sacerdotes que dominaron políticamente los valles de Chancay, Chillón, Rímac y Lurín.
Se distinguen dos zonas, una estructura piramidal de 23 m de altura, utilizada para cultos y sacrificios a sus deidades; y la zona urbana, donde se pueden apreciar plazas, rampas, patios y recintos en donde se almacenaban productos de consumo.
Este centro arqueológico ha sido relacionado con otros de la región Lima, como Maranga (San Miguel), Cajamarquilla (Ate-Vitarte) y Pachacámac (Lurín).
El museo de sitio y sala de exposiciones funciona desde 1984, y posee una interesante muestra de objetos como cerámicos, textiles, herramientas y artefactos de piedra y madera. Se muestran recreaciones de actividades económicas y costumbres funerarias. Otro salón aledaño, exhibe muestras de especies vegetales y animales de la región, de aquella época.
El área de Promoción Cultural ha puesto en marcha diversos seminarios y talleres como el de arqueología para niños, de textilería, alfarería, entre otros. Existe también un restaurante en donde podrá disfrutar de platos típicos peruanos, mientras aprecia una vista del lugar.
Ubicación: Parque Histórico Cultural a 5 km del Centro de Lima - 45 min.
HUACA MATEO SALADO
Conocido también como Ruinas de Azcona y Cinco Cerritos, se halla frente a la Plaza de la Bandera, en el límite de los distritos de Lima, Breña y Pueblo Libre. Entre las avenidas Tingo María y Mariano Cornejo y las calles Ernesto Malinowski, Enrique López Albújar, E. García Rosell y Belisario Sosa.
El complejo arqueológico de Mateo Salado está constituido por cinco pirámides monumentales, distribuidas en un área de 12,000 metros cuadrados.
El conjunto está constituido por cinco montículos piramidales construidos sobre la base de grandes tapiales. Su extensión actual es de 20 hectáreas.
La primera estructura A se encuentra sobre una gran explanada rectangular. Esta, a su vez, está rodeada por cuatro murallas de circunvalación que se levantan en cada terraza superpuesta, formando calles y pasajes.
La segunda estructura está constituida por una serie de recintos y plazas de gran extensión, que podrían indicar un carácter residencial.
Las otras tres estructuras son menores: la tercera tiene una escalinata interna que desemboca en una terraza alta; la cuarta, que se halla bastante separada del grupo, tiene una plaza orientada hacia el norte, una extensa cancha cuadrangular y numerosas cámaras sepulcrales; la quinta es la más pequeña del conjunto y tiene una planta completamente cuadrangular.
Antiguamente se hallaba conectado mediante un estrecho camino amurallado con el grupo arqueológico de Maranga. Se le asigna al Intermedio Tardío (1000 dc - 1470 dc) y al Horizonte Tardío (1470 dc -1532 dc).