EL ORACULO DE PACHACAMAC
A 31 km al sur de Lima por la autopista Panamericana Sur, denominado el fértil
valle del río Lurín, se levanta un antiguo oráculo precolombino: Pachacámac, el
afamado centro ceremonial que tanto impacto causó a los conquistadores
españoles, y sin duda alguna a los propios incas al llegar a la costa.
Complejo arqueológico considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad, es uno de los más importantes centros ceremoniales de la costa central. Sitio de adoración del dios Pachacámac, dios del fuego e hijo del Sol. La construcción de este santuario le atribuye a la cultura Lima (s. IV y V dc), quienes construyeron los templos de Urpiwachak y el conjunto de Adobitos. Luego de ellos y durante 2,000 años, fue ocupado por diversas culturas como Wari, Ishmay e Inca, quienes fueron adicionando su propio estilo sobre las edificaciones encontradas.
Construido enteramente con ladrillos de barro (adobe), era considerado, junto con el Cusco, el principal lugar de culto en el Perú prehispánico. Hasta este lugar llegaban peregrinos de los lugares más distantes para rendir tributo a dios Pachacámac, creador del mundo y de sus criaturas. La parte inca del complejo arqueológico (1440-1533) es la mejor conservada. El sitio arqueológico exhibe palacios, plazas y templos cuidadosamente restaurados y cuenta con un Museo de Sitio que alberga una interesante colección de piezas.
Pachacámac fue un centro religioso de categoría panregional cuyos orígenes aún no son bien conocidos. Parece haberse constituido en un centro de poder importante hacia los inicios del periodo Intermedio Temprano. El descubrimiento de un templo de dicho periodo, cuya fachada estaba pintada de rojo, hoy conocido como el Templo Viejo, fue obra del célebre arqueólogo alemán Max Uhle. Sus hallazgos, especialmente cerámica y textiles, exhiben diseños serranos, en muchos casos de indudable inspiración altiplánica. De un tiempo posterior, quizá de fines del Horizonte Medio (siglo IX al X dc), dataría otro templo que ha sido bautizado como Templo Pintado, debido a los restos de pintura murales hallados en él.
El dios Pachacámac, original de la costa central, sobrevivió a la influencia inca y española. De acuerdo con la mitología inca, fue dios del fuego e hijo del sol, rejuvenecedor del mundo, su fuerza se vinculó con los movimientos sísmicos y, tras el arribo de la fe católica, al Cristo de Pachacamilla, más conocido como el Señor de los Milagros.
Actualmente, Pachacámac el santuario de ocupa un área aproximada de 492 hectáreas, posee un museo de sitio y algunas áreas naturales protegidas como el bosque de algarrobos y una laguna.
Recorrer el lugar es trasladarse por la historia del valle del río Lurín y de la costa central, de sus entierros y de sus templos, admirando la milenaria convivencia de los peruanos con la naturaleza.
Ubicación: Complejo Arqueológico a 31 km de la ciudad de Lima y 45 minutos.