IGLESIA DE LA BUENA MUERTE E IGLESIA DE LAS TRINITARIAS
Estas dos iglesias que se hallan frente a frente y comparten una pequeña plazuelita que lleva el nombre de la Buena Muerte es uno de los rincones más típicos de la Lima de antaño.
La Iglesia de la Buena Muerte es parte de un convento que se fundó a inicios del siglo XVIII y cuya sala capitular es de una hermosura sin parangón. Aunque su fachada es pulcra y humilde, se engarza finamente con la simetría del templo.
La Iglesia de Las Trinitarias es un ejemplo monástico limeño del siglo XVIII. Las líneas barrocas de su portada y las espigadas torres con cúpulas influenciadas por el rococó austriaco forman un impresionante y hermoso conjunto arquitectónico. En el interior posee una sola nave, corta, de ancho crucero.
Estas edificaciones religiosas junto a la placita recrean un pasaje de aquella Lima colonial que hizo fama con la idea de que en cada una de sus esquinas había una iglesia.
Cerca de ellas aún persisten en el tiempo algunos bellos ejemplos de las residencias de mediados del siglo XVIII. Unas en lamentable estado ruinoso, otras que empiezan a recuperarse gracias a la iniciativa privada
Dirección: entre los jirones Ancash y Paruro. A 600 metros de la Plaza Mayor.
IGLESIA DE SANTA ANA
Tímida y quieta esta iglesia se alza en una de las esquinas de la Plaza Italia y ofrece para la admiración su pequeño portón y sus torres de estilo neoclásico. Su fisonomía actual nos llega desde el año 1790. En esa fecha fue reconstruida luego de que un voraz incendio la redujera a escombros.
Su origen es de fines del siglo XVI. Se inició como parroquia de indios y funcionó en sus instalaciones el antiguo hospital de Santa Ana, también dedicado a curar indígenas.
En la actualidad se venera un altar que se salvó del incendio citado y bajo las naves de la iglesia reposan los restos de Jerónimo de Loayza, primer arzobispo de Lima. En sus archivos se guardan las partidas de bautizo de ilustres limeños como el poeta Arnaldo Márquez y el músico Bernardo Alcedo.
Dirección: Jr. Junín. Frente a la Plaza Italia.
IGLESIA Y MONASTERIO DE LAS DESCALZAS
Al lado opuesto de la Iglesia de Santa Ana se erige los no menos interesantes y apacibles Iglesia y Monasterio de las Descalzas. De acuerdo con los expertos este ejemplo de arquitectura colonial impresiona por el volumen macizo de sus muros.
Sus pequeñas y espaciadas pilastras, y la amplia cúpula que se exhibe en una de sus esquinas son de un valor plástico incalculable.
Su pequeña portada de mediados del siglo XVIII es un excelente ejemplo de arquitectura mestiza. En el interior sus altares neoclásicos, de madera oscura con ribetes de oro, ofrecen prestancia y lujo.
IGLESIA DE SANTA CATALINA
Cuenta con un extenso muro que forma el fondo mismo de la plazuela del mismo nombre. En él se integran gruesos contrafuertes, la ancha cúpula del crucero, la portada lateral de la iglesia y una espadaña a manera de campanario. Es un conjunto hermoso y muy valioso.
IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE COCHARCAS
Este pequeño templo fue construido por el alarife indígena Sebastián Alonso en el año 1684. Hasta 1700 sirvió de capilla a un pequeño convento adjunto dedicado a la educación de las hijas inválidas e indigentes de los caciques.
Su fachada proviene del siglo XVIII y es de estilo barroco con influencia austriaca. El material que se utilizó fue el adobe y en 1930 se le revistió de cemento. Esta fachada mide 15 metros y consta de dos cuerpos, un remate y dos campanarios.
A cada lado de la fachada hay una torre formada por pilastras. Sobre los capiteles de estas se asienta la balaustrada de hierro en donde reposan los campanarios.
En su interior solo hay una nave con cuatro arcos de medio punto. Alberga seis altares de yeso y madera.
Dirección: Jr. Huánuco 966.
Tel.: (511) 328-2312.