IGLESIA DE SAN PEDRO
Los franciscanos llegaron al Perú en las goletas de las huestes españolas. Participaron en la fundación de Lima y Francisco Pizarro les otorgó un solar en la "barranca del río", frente a la casa de Alvino Díaz el conquistador, y a un lado de la huerta del propio marqués. Años después se inició la construcción de la iglesia y el convento en el mismo lugar que ha llegado hasta nuestros días.
En el año 1549, con el nacimiento de San Francisco Solano en Montilla, se inicia la construcción de la iglesia de San Francisco. Para ella, el carpintero Juan de Grajales construye una renombrada techumbre mudéjar.
El área del terreno del convento, que se comenzó a llamar San Francisco el Grande de la Provincia de los Doce Apóstoles, se incrementó hasta convertirse en la casa religiosa más extensa de Lima.
El 14 de diciembre de 1558 el marqués de Cañete le cede por decreto la calle que lo separaba de la "huerta grande y estanque" (ex huerta de Pizarro). Tres meses después, el 6 de marzo de 1559, los franciscanos compran por 3,000 pesos a Juan Báez y Gonzalo de Torres la citada huerta de Pizarro.
El 4 de noviembre de 1609 los solares que se encontraban entre la "barranca del río" y el convento fueron cedidos por Bernardino de Tejada. En este amplísimo terreno los franciscanos construyeron entre los años 1657 y 1674 el conjunto monumental más característico de la ciudad de Lima. Un conjunto que fue destruido en parte y dividido en dos en el periodo de 1940 y 1944 para construir la Av. Abancay.
Aun así, lo que ha llegado hasta nuestros días es una imponente edificación religiosa, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es una de las más conocidas y visitadas del Centro Histórico. El complejo arquitectónico lo compone la iglesia y el convento de San Francisco, las capillas de El Milagro y La Soledad, y la plazuela.
Destacan sus claustros y patios decorados con azulejos sevillanos y su espectacular biblioteca. Es sede del Museo de Arte Religioso y de la Sala Zurbarán. La basílica está construida sobre una red de galerías subterráneas o catacumbas que sirvieron como cementerio durante la Colonia y que actualmente pueden ser visitadas por el público.
Muestra una fachada tallada de piedra, con retablos en el frente y una cornisa abierta en arcos que rodean la imagen de La Inmaculada en el centro.
En su interior destacan un grupo de retablos de estilo rococó y neoclásico, como el de La Virgen de La Luz y el de San Diego de Alcalá, acompañado de los apóstoles. Se puede disfrutar de la música de un antiguo órgano que data del año 1900 y apreciar la bella sacristía del siglo XVIII.
El convento es realzado por hermosos azulejos y célebres pinturas, pero el atractivo más impactante son las tenebrosas catacumbas que aún conservan restos humanos.
Dirección: Jr. Ancash 471.
Iglesia: lunes a domingo de 09:00 a 13:00 horas.
Museo: lunes a domingo de 09:30 a 17:45 horas.
Tel.: (511) 427-1381 anexo 111.
Museo del Convento de San Francisco
En el local el Convento de San Francisco. Se exhiben objetos de arte religioso, cuadros coloniales del maestro Pérez de Alesio, Francisco de Zurbarán y otros. Y naturalmente, las Catacumbas.
IGLESIA DE LOS HUERFANOS
Es el antiguo templo del Sagrado Corazón de Jesús que tomó el nombre de Huérfanos porque se hallaba al lado de la antigua Casa de los Niños Huérfanos de Lima.
El terremoto de 1678 la derribó por completo. Los avances de una segunda construcción también fueron arrasados por un terremoto, en 1746. Finalmente, el 6 de abril de 1766 se inauguró su actual edificación.
La fachada consta de dos cuerpos superpuestos. El primero está formado por cuatro pilastras que se elevan a los lados de la puerta, que se abre con un arco cimbrado sin ornamentos. El segundo cuerpo es de estilo barroco y está compuesto por una hornacina central que contiene la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
En el interior del templo la majestuosa nave, y el impresionante arco sobre el que descansa el bellísimo coro, frente al altar mayor, causa verdadero asombro. Bajo la arcada de la nave hay cuatro maravillosos retablos dispuestos de manera proporcional a cada lado.
Dirección: esquina de los jirones Azángaro y Apurímac.