CASA DE GOYENECHE
También es conocida como la Casa de Rada. Se encuentra exactamente frente al Palacio de Torre Tagle y es una residencia construida a mediados del siglo XVIII con influencia francesa.
Claro ejemplo de esto último son los paneles curvos Luis XV de los balcones, las puertas y en la sillería de la portada. De igual modo, las vidrieras que forman pequeñas galerías abiertas en los balcones y los perfiles clásicos de las cornisas, son claras alusiones a un estilo que llegó intacto a la colonia de fines del XVIII.
El Palacio de Torre Tagle y la cercanía de la iglesia de San Pedro le brindan un conjunto arquitectónico de auténtico limeñismo.
CASA DE PILATOS
Llena de misterio y tradición la Casa de Pilatos es una muestra fehaciente de la esplendorosa arquitectura residencial que se empezó a construir en las postrimerías del siglo XVI. Es una de las casonas más amplias y antiguas de Lima.
Muestra una primorosa portada tallada en piedra, de tipo renacentista. Pórtico rectangular con puerta tachonada, un zaguán con arco, un espacioso patio con arquerías y sin habitaciones. La escalera es ancha y de piedra. Las galerías son altas. Y posee un segundo patio interno, también espacioso.
Los especialistas afirman que el valor arquitectónico de esta vieja residencia virreinal subyace en su sólida construcción. Los materiales que se utilizaron fueron la piedra, el ladrillo, los adobes, el cocobolo, el roble, y otras maderas nobles y finas.
La casa perteneció a un rico comerciante español llamado Diego de Esquivel. En el año 1590 encargó al superior de los jesuitas padre Ruiz del Portillo el plano de la fábrica. Cuando finalizó su construcción se alquiló hasta 1635 a un comerciante portugués.
Al morir Esquivel heredó la finca doña María de Esquivel y Járaba. Ya durante el siglo XIX, luego de proclamada la Independencia del Perú, el predio pasó por diversas manos. En la actualidad es la sede del Tribunal Constitucional.
Dirección: Jr. Ancash 390.
Tel.: 427-5814.
Visitas: previa solicitud a la oficina de Relaciones
Públicas del Tribunal Constitucional.
CASONA DE SAN MARCOS
Ubicada en el Parque Universitario de Lima, el edificio tiene un área de 11,387 metros cuadrados y en su fachada luce un portón principal. En su interior se vive un ambiente de serena tranquilidad que contrasta con el ruido constante de la urbe. Los patios tienen nombres sugestivos: los Naranjos, los Jazmines, los Capistas o Mateístas.
El armonioso conjunto del primer claustro incluye una pileta con graciosas tazas de mármol, y una arquería con columnas de caoba y roble. A la izquierda, una escalera llega al descansillo y se divide en dos.
Parte de ese sector se ha dedicado a un museo de arte que consta de varias salas que exhiben los retratos de los rectores durante el Virreinato y la República, y muestras de arte tradicional y arte contemporáneo.
Desde una esquina asoma, curiosa, la bóveda de la antigua Iglesia de San Carlos, ahora Panteón de los Próceres.
En el pasadizo que lleva al Patio de los Jazmines se encuentra el busto del doctor Javier Prado. A la derecha aparece la austera Sala de Recepciones, donde cada mes se exhiben cuadros de la pinacoteca de San Marcos.
En sus primeros tiempos la universidad no tuvo nombre y en un sorteo entre San Lucas, San Mateo y San Pablo, lo ganó el apóstol San Marcos, cuyo nombre quiere decir excelso.
El patio de Letras o de los Jazmines tiene una pileta más pequeña y graciosa. Hacia la derecha se encuentra el Museo de Arqueología con piezas muy selectas. Entre sus maquetas se distingue la de Caral, la ciudad más antigua de América ubicada en la localidad de Supe que se va haciendo famosa. También se conserva los documentos y carpetas de Julio C. Tello, el padre de la arqueología peruana.
Hacia la izquierda del mismo patio se ingresa a la capillita de la Virgen de Loreto, en donde se exhiben pinturas del siglo XVIII. Hay un perfecto equilibrio en los colores que animan los cuadros donde aparecen santos y doctores de la iglesia, como Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santo Tomás y San Agustín. Al medio, María sube a los cielos entre angelitos.
La Casona de San Marcos llegó a albergar, además del rectorado, la biblioteca y el archivo central.