CENTRO HISTORICOLIMA
El 18 de enero de 1535 el conquistador español Francisco Pizarro asentó la ciudad de Lima en la banda izquierda del río Rímac. Según los escritos que nos han legado los cronistas de la época, le dio una forma triangular. Recostó la base sobre el río, y entre este y los primeros edificios reservó un espacio de cien pasos para ejido.
El área de la ciudad se dividió como un tablero de ajedrez en 117 islas o manzanas cuadradas. Cada manzana de 15,687 metros se dividió a su vez en cuatro solares. En total, Pizarro dio a Lima 13 cuadras de largo por 9 de ancho.
El conquistador en persona trazó lo que sería su cuadrilátero histórico e inicial: la actual Plaza Mayor. Instaló en tres de los frentes de la Plaza el Palacio del Gobernador, la Catedral y el Cabildo. Y a partir de allí Lima empezó a crecer lenta y pausada, "sin fausto y sin vanidad".
El fausto, aunque recatado y convincente, se concentró en las iglesias. Los vecinos pusieron empeño en la construcción de sus templos. Y estos fueron los verdaderos estandartes del empuje urbanizador de la ciudad.
Lima se convirtió de pronto en el centro comercial de las colonias de España. Con ello se intensificó la industria de la edificación, se inició el uso de cada vez mejores materiales, y sobre todo, creció el boato de los limeños.
Se edificaron grandes casonas y palacetes, los templos se llenaron de extraordinarias muestras del arte de la época, y las calles rezumaban color y fantasía.
Ese legado se mantiene hasta hoy en los linderos de lo que ha convenido en llamarse Centro Histórico, el antiguo Damero de Pizarro. Sus calles conservan intacta la añeja belleza de su arquitectura colonial. Recorrerlas es atravesar cuatro siglos de memoria viva, es atisbar tras las puertas de las altas casonas, e ingresar a sus luminosos patios y balcones barrocos.
En la actualidad, el Centro Histórico de Lima se halla enmarcado por las avenidas Tacna, Grau, Abancay y el río Rímac, zona conocida también como 'Lima Cuadrada', 'El Damero de Pizarro' o 'El Cercado', porque durante la época de la Colonia la ciudad estaba rodeada por una muralla que la protegió de las incursiones piratas.
Por sus hermosos palacios y casonas, iglesias y conventos que atesoran innumerables joyas y obras de arte, el Centro Histórico de Lima ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El viajero puede conocer las plazas y las casonas en un solo día. Se le sugiere que el punto de partida sea la Plaza Mayor.
Desde allí será sencillo visitar la Catedral, la Iglesia de San Francisco, la Iglesia de Santo Domingo, la Casa Aliaga, la Iglesia de la Merced, la Casa Riva Agüero, el Palacio Torre Tagle, el Arco Chino, Santa Clara o la Quinta Heeren.
Algunos de los atractivos cumplen con un horario de atención, mientras otros pueden ser visitados en cualquier momento del día.
Otra posibilidad es que el viajero decida darse la vuelta al Palacio de Gobierno, salir del Damero, y adentrarse en las entrañas del bello y emblemático barrio del Rímac, donde encontrará la Plaza de Toros de Acho, la Alameda de los Descalzos, el Paseo de Aguas, el Cerro San Cristóbal, el convento de los Descalzos.
El pasado vive y persiste en Lima. Atrae con fuerza inusitada. Todo en ella es historia.
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