Una de las provincias al este de la Gran Lima pero una de las más fáciles y difíciles de acceder es la extensa provincia de Huarochirí. Comprende 33 distritos, y las cuencas del Rímac, el Santa Eulalia, tributaria de la anterior, y parcialmente las cuencas de los ríos Lurín y Mala.
Su capital es Matucana, y entre sus demás distritos destacan Ricardo Palma, el más cercano a Lima, Santa Eulalia, Huarochirí, San Bartolomé, San Lorenzo de Quinti, San Mateo, Santa Cruz de Cocachacra, Santo Domingo de los Olleros y Surco.
Estos pueblos no se encuentran integrados entre sí. Para llegar a una buena parte de ellos, como Ricardo Palma, Matucana o Cocachacra simplemente se toma la Carretera Central que conduce a las regiones del centro del país y del oriente. Mientras que para otras ciudades se toma una carretera afirmada que nace del distrito limeño de Cieneguilla.
La región fue conquistada para el Imperio Incaico por Pachacútec. Una leyenda sustenta que cuando el conquistador cusqueño llegó a la zona sintió tanto frío que solicitó algunas ropas. De allí su nombre: Huara=ropa, chiri=frío.
Durante la colonia fue una zona muy codiciada por sus vetas de metales preciosos y por la riqueza de sus fértiles suelos. Sin embargo, el maltrato de los conquistadores españoles provocó la diáspora de sus habitantes.
La historia registra sublevaciones indígenas en el siglo XVIII y desde el siglo XVI una fuerte represión eclesiástica que se denominó Extirpación de Idolatrías.
ATRACTIVOS DE HUAROCHIRI
BOSQUE DE ZARATE
A la altura del kilómetro 56 de la Carretera Central parte un desvío hacia la localidad de San Bartolomé. Es una pequeña villa agricultora que se erige a la vera del ferrocarril trasandino, y que apenas congrega poco más de medio millar de habitantes.
Es un amable, pintoresco y taciturno rincón a 1,683 msnm.
De allí se sube, por la vertiente izquierda de la quebrada, por una ascendente y sinuosa trocha, hacia un bosque tupido y bastante inclinado: son los Bosques de Zárate, que se encuentran a 3,100 msnm.
Se trata de una hermosa caminata que el viajero sabrá agradecer al final del recorrido. Se atraviesan un conjunto de pintorescos poblados.
En la zona crecen especies de árboles nativos como el chachacomo, el calo y el calatillo, y abundan los cactus como el San Pedro. Este último es utilizado por los curanderos para elaborar brebajes alucinógenos por los pobladores.
La mejor época para visitarlo es entre los meses de abril a junio, cuando la montaña luce verde y sus quebradas cargan agua. Hay un sitio aparente para acampar que es conocido como la "Plaza San Pedro". Y una hermosa catarata en el caserío de Llancha.
Si el viajero desea bañarse debe acercarse a la cercana quebrada de Carnacha. Y si tiene suerte y es cauteloso, muy temprano en la mañana podrá ver vizcachas acicalándose en alguna de las vertientes que cortan la floresta.
CATARATAS DE PALA CALA
Es una pequeña aunque impresionante cascada en la sierra limeña. Para acceder a ella el viajero debe llegar hasta el poblado de San Jerónimo de Surco, en el kilómetro 67 de la Carretera Central.
Desde allí, por un camino de herradura, se caminan dos horas a la vera del río formado por la quebrada de Matala, para llegar al caserío de Huaquicha, un espacio ideal para acampar, y a las cataratas de Pala Cala.
El viajero no se resistirá a la posibilidad de arrojarse en las pozas a casi 3,000 msnm.
En los alrededores existen restos arqueológicos preincaicos. Se sugiere informarse bien sobre la ruta antes de emprender la caminata.
HUACAPUNE
Desde el kilómetro 69 de la Carretera Central parte un camino de tierra que conduce al pueblo de Ayas. Desde allí el viajero tiene dos alternativas para llegar al sitio arqueológico de Huacapune, a 3,800 msnm.
La primera requiere un mayor esfuerzo, pues implica la subida abrupta al cerro Tompongo, en cuya cumbre se encuentra el sitio. La otra es más larga y reposada, ya que el camino se estira hasta el fondo de la quebrada y pasa por los petroglifos de peña Culebra (denominado así porque sobre el farallón se observa un reptil tallado).
En ambos casos hay que caminar un promedio de cinco horas.
En Huacapune, más que las estructuras exteriores, sorprende el número de recintos subterráneos con habitaciones de pequeñas dimensiones. El panorama es excelente. Se divisa toda la quebrada Yanajune y, al otro lado del valle del Rímac, al cerro de Huacre (de 4,470 msnm).
CUEVAS DE TRES VENTANAS
Es un conjunto de cuevas que fueron ocupadas por hombres que hace 10,000 años vertieron sus habilidades sobre la piedra. Una esmerada colección de estos trabajos: puntas de lanza y otros artefactos líticos se exponen en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología de Pueblo Libre, y se constituyen en los mejor conservados de la era paleolítica en toda Sudamérica.
En 1970 se desenterró en una de las cuevas una pata de un Megaterio, prehistórico animal herbívoro de tres toneladas de peso.
Las cuevas se hallan a 3,710 msnm aproximadamente y a 80 kilómetros al este de Lima. Para llegar a ellas se va por un camino afirmado en los últimos 50 km, hasta arribar al poblado de Escomara, desde donde sus lugareños pueden guiar al visitante, durante 20 minutos de caminata, a las cercanas cuevas de Tres Ventanas (3,710 msnm).
MATUCANA
Es la capital de la provincia. Se halla a 84 kilómetros al este de Lima por la Carretera Central, enclavada en la margen izquierda del río Matucana que en el lugar desagua en el río Rímac, y a 2,378 msnm.
Es un bucólico y apacible poblado rodeado de plantaciones de aromáticos manzanos, espléndidos melocotones blanquillos, y una oferta de restaurantes y lugares de esparcimiento.
SAN PEDRO DE CASTA Y MARCAHUASI
A 35 kilómetros por una carretera afirmada que se inicia en el poblado de Santa Eulalia, (al cual se accede desde el distrito limeño de Chosica, en el kilómetro 40 de la Carretera Central) se encuentra el frío, aunque amable y hermoso poblado de San Pedro de Casta.
Pequeña pero célebre villa debido a su tradicional Fiesta del Agua (festejada el primer domingo de octubre) y por ser el punto de partida hacia el mítico bosque de piedras de Marcahuasi (a 4,000 msnm).
San Pedro de Casta se halla a 3,350 msnm y se caracteriza por sus calles empedradas y los bonitos balcones de sus viejas casonas. Una enorme iglesia se alza en su desnivelada plaza, y desde allí se inicia el camino a Marcahuasi
Este circuito se puede realizar sobre el lomo de un caballo (tres horas) o a pie (seis horas aproximadamente).
Convertida en centro magnético y esotérico de nivel mundial, Marcahuasi es una meseta de cuatro kilómetros cuadrados poblada por colosales rocas con apariencias animadas. El lugar se hizo conocido desde que el doctor Daniel Russo descubriera rostros ocultos en aquel bosque de piedras.
Está el famoso Monumento a la Humanidad, que desde cierto ángulo ofrece el perfil de un hombre y mide unos 25 metros de altura, y rocas con formas de león, sapo, tortuga, y otros.
Si el viajero acampa en la meseta es posible que descubra nuevas formas debido a que estas cambian dependiendo de las diferentes horas y el ángulo en el que la luz del sol proyecta las sombras. Por la noche, las millones de estrellas que invaden el firmamento le brindarán un espectáculo inusitado.
El lugar no cuenta aún con la infraestructura turística suficiente. Además el viajero debe enfrentarse a un clima de varios grados bajo cero en la noche. Prepárese para ello con el abrigo y el equipo adecuado, así como las provisiones necesarias (carpa, bolsa de dormir, alimento, agua, abundante abrigo).
Para los amantes de la naturaleza Marcahuasi muestra en sus alrededores 12 lagunas cuyas aguas atraen a diversos animales como el cóndor, las vicuñas y vizcachas; en especial entre los meses de abril y julio.
Si su interés es arqueológico, la zona está rodeada de interesantes restos prehispánicos como
un pequeño cementerio, chullpas funerarias perteneciente al sitio de Huacracocha, y otro denominado "La Fortaleza".
El lugar también es ideal para llevar a cabo observaciones astronómicas y ejercicios espirituales. Marcahuasi también es ideal para la práctica de la escalada en roca.
Acceso: para llegar, ya sea en auto o en bus, puede
hacerlo por la Carretera Central. Desde Chosica parten los buses
hacia San Pedro de Casta.
Servicios: en San Pedro de Casta el alojamiento
es humilde y el comercio de alimentos, limitado. Si va en auto le
informamos que el último grifo de la ruta se encuentra cerca de
Santa Eulalia, por lo que debe llevar una galonera de repuesto.
La meseta de Marcahuasi aún no cuenta con ningún tipo de servicios,
por lo que es necesario llevar el equipo adecuado, así como las
provisiones necesarias (carpa, bolsa de dormir, alimento, agua,
abundante abrigo, bloqueador solar, botiquín, etc).
Recomendaciones: el ascenso a la meseta debe hacerse
con la compañía de un guía experimentado. Debido a su gran altitud,
este ascenso puede traer como consecuencia el soroche o mal de altura,
por esta razón se recomienda tomar mucho líquido y haber comido
poco o nada antes del ascenso. Además, si no se tiene mucha resistencia
física, no debe cargar mucho peso.
ORCOCOTO Y CRUZ DE LAYA
Para acceder a estos bonitos y costumbristas parajes se toma el camino que parte del distrito limeño de Cieneguilla. El camino marcha paralelo al río Lurín y es de tierra. Luego de pasar por el poblado de Antioquia, trepa y abandona el valle para desviarse hacia Huarochirí.
Toda la parte alta del río Lurín es inaccesible para vehículos. Este relativo aislamiento le da un encanto especial a la región. Sus pueblos se conectan por pequeños senderos transitados por mulas cargadas de javas repletas de manzanas, membrillos y blanquillos.
El pueblo de Orcocoto es la puerta de entrada a esta zona, a dos horas de Lima. Un puente de tablas permite seguir la trocha peatonal y llegar al pueblo de Cruz de Laya, luego de una hora de caminata.