DEPORTES DE AVENTURA EN LIMAPARAPENTE
El circuito de playas de la Costa Verde se ha transformado en un clásico escenario para los deportistas voladores en Lima.
La altura máxima se obtiene en el edificio El Mirador, con unos 220 metros de altura. Aunque a veces en el distrito de Barranco se desarrolla una térmica que puede elevarnos entre 500 y 700 metros sobre la ciudad.
El Parque Gandhi, que se halla entre los distritos de San Isidro y Magdalena, es el lugar de reunión predilecto de los aficionados. Es una zona ideal cuando hay viento oeste. Aquí el vuelo es absolutamente dinámico, con vientos laminares sin turbulencias, existen aterrizajes a lo largo de todo el recorrido. Los paseos por las azoteas de los edificios pueden resultar muy entretenidos, sobre todo en el verano.
Además, a solo 30 kilómetros al sur se encuentra Pachacámac,
una de las zonas de vuelo más concurrida de Lima. El parque Paul Poblete y la zona de El Manzano (también frecuentada por aficionados
a la bicicleta de montaña) son los lugares preferidos por los deportistas.
La zona es de gran belleza en invierno. Muchos pastos, rebaños y varias especies de aves.
Si entra la brisa marina, y el sol está en el cenit, las turbulencias no se hacen esperar por lo que es recomendable volar alejado de la ladera.
Los vuelos de distancia no se ven favorecidos ya que los techos suelen estar en un máximo de 900 msnm, pero se realizan vuelos de permanencia. Los aterrizajes son amplios, aunque un poco turbulentos.
Al norte de la ciudad, a 60 kilómetros aproximadamente, se encuentra Pasamayo, una enorme duna de arena de 400 metros de altura casi verticales, a la que se accede desde la Carretera
Panamericana. El lugar recomendado es la cumbre del "serpentín", llamado así por la sinuosidad de la carretera en dicho tramo.
El vuelo normalmente es de tipo dinámico. Durante los días soleados se hacen presentes algunas pequeñas térmicas. La zona es muy buena para hacer prácticas de maniobras, y pasar un día estupendo volando a más de 800 metros arriba del mar.
Hacia el sur, en Lunahuaná, el vuelo es dinámico y algo térmico. A diferencia de la mayoría de los sitios de vuelo de la costa, aquí los vientos no son laminares y se ven influenciados por las turbulencias, propias de las térmicas rotas y los entornos topográficos.
El despegue se encuentra a 227 metros sobre el valle. Aquí se pueden hacer pequeñas distancias. Los aterrizajes son bastante buenos, aunque en los últimos tres metros se suelen bajar bastante rápido. Lo bueno es que son tierras labradas de cultivo y es flexible para los pies.
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