Por tratarse
de un circuito de rigurosa aventura, en el camino a Choquequirao
no hay hoteles ni albergues. Sin embargo, existen zonas ideales
para acampar, aunque no cuentan con servicios básicos.
El
paraje de Chiquisca, la playa Rosalinda (hay una cabaña
para los viajeros) y Marampata, son apropiados para armar
las carpas y tender las bolsas de dormir. En el camino a Choquequirao
las estrellas no están en las fachadas de los hoteles,
sino que están en el cielo, velando por el sueño
de los viajeros.
En el poblado de Cachora existen rústicos hostales,
que pueden servir para planificar la aventura (alquilar acémilas,
hacer las últimas compras, etc.) o recuperar fuerzas
después del largo trajinar de cuatro días.