Cuando
agoniza el Sol, el cielo se pinta de naranja
y
las cumbres de los nevados parecen arder, en una espléndida
hoguera que resalta la belleza de un puñado de pueblos. La
noche cae sin prisa en el Callejón de Huaylas
(departamento de Ancash); entonces, el tenue titilar de las
estrellas adormece a las lagunas y viste de sombras los estrechos
caminos, las robustas montañas y el inquieto cauce del río.
El Callejón de Huaylas, ubicado a
más de 400
kilómetros al norte de Lima, es un auténtico capricho de la
naturaleza, un impresionante escenario de paisajes agrestes,
un colorido valle conformado por las cordilleras Blanca y
Negra, entre las que discurre el poderoso río Santa, regando
los campos del rosario de pueblos pintorescos, que se extienden
en sus riberas.
Tierra de altas
cumbres preferidas por los escaladores del todo el mundo,
en el Callejón de Huaylas existen
35 picos que superan los 6 mil metros, entre ellos el Huascarán
-que con sus 6,768 metros de altura- es el nevado más alto
del Perú y el segundo de América después del Aconcagua- y
el Alpamayo (6,120 metros de altura), conocido como la "montaña
nevada más bella del mundo".
El Huascarán y el Alpamayo forman parte de la cordillera tropical
más alta del planeta, que lleva el nombre de Cordillera Blanca,
no sólo por la perpetuidad de sus mechones nevados, sino por
la constitución química de sus rocas de cuarzo y feldespato.
Retos y aventuras en un mágico Callejón, donde se forman
cadenas de montañas blanca y negras y se encuentran pueblos
entrañables, como Recuay, Carhuaz, Caraz y Yungay.
Retos y aventuras
en un lugar en el que sobra la belleza y el cielo se pinta
de naranja al agonizar el Sol.