Un rosario
de iglesias en las calles de
Ayacucho. Un rosario conmovedor
que aleja el cansancio y los rigores de la altura; entonces,
dan ganas de seguir andando para descubrir los encantos de cada
uno de los 37 templos y oír las susurrantes plegarias de los
devotos y, por qué no, postrarse ante una imagen divina e indulgente.
EN LA CIUDAD
Iglesias:
Los templos más antiguos se remontan al siglo XVI, época en
que se asentaron en la zona las primeras órdenes religiosas.
En general, las iglesias ayacuchanas combinan elementos hispánicos,
latinos y árabes, con particularidades indígenas, como las
piedras labradas con motivos de la flora y fauna local.
Es indispensable visitar la Catedral, con su fachada de estilo
barroco renacentista, Santo Domingo de estilo mudéjar, San
Agustín de líneas renancestistas, San Francisco de
Paula cuyo púlpito es uno de los mejores de Ayacucho, y la
Compañía, de una sola nave y fachada barroca en piedra gris
y rosada.
Casonas Coloniales: Fueron
construidas por españoles adinerados que extraían mercurio
de las minas de Huancavelica (departamento vecino), y se habían
instalado en Ayacucho por su clima benéfico. A pesar del paso
implacable del tiempo, las casonas aún conservan mucho de
su vieja prestancia. Se deben conocer las siguientes:

CASONAS
Casona
Castilla y Zamora:
Construida en 1677, está ubicada en el portal municipal de
la Plaza de Armas. Algunos estudiosos señalan que la vieja
parra de uno de sus patios, es la primera que los españoles
trajeron al Perú.
Casona Chacón: Dos amplios
y suntuoso patios con sólida arquería de piedra, engalanan
este solar construido en el siglo XVII y que se encuentra
situada en el Portal Unión de la Plaza de Armas. En la actualidad,
funciona en su interior el Museo de Arte Popular Joaquín López
Antay.
Casona
Jáuregui: Su portada principal es única en su género
por los elementos arquitectónicos que la componen, como las
ménsulas con formas de animales que sostienen el balcón y
la corona con un águila de dos cabezas que se aprecia en uno
de los arcos. Se encuentra en el jirón 2 de Mayo N° 210.
Barrio de Artesanos de Santa Ana.
Tejedores y alfareros se congregan en este rincón de la ciudad,
desde el que se puede disfrutar de una hermosa vista de Ayacucho
y de la campiña que la rodea.
Palacio del Marqués de
Mozobamba. Fue construido
por albañiles indígenas, que erigieron un sólido muro de piedra
tallada de reminiscencia incaica. Es la primera mansión de
la ciudad y se cree que es la más antigua del continente.

ALREDEDORES
Bosque
de Puyas Raimondi: Ocupa
más de 400 hectáreas y tiene
alrededor de 120 mil puyas, las
cuales tardan entre 80 y 100 años en florecer y pueden alcanzar
hasta 14 metros de altura. Se encuentra a 120 kilómetros de
la ciudad.
Complejo
Arqueológico de Wari: A 20
kilómetros
al noreste, se encuentra la antigua capital del imperio Wari,
donde destacan estructuras de piedra de tres pisos superpuestos;
además de un acueducto, pasajes subterráneos y vestigios de
un anfiteatro.
Pikimachay:
Los hombres más antiguos de los Andes Centrales, habitaron
esta cueva que se encuentra a 20 minutos (a pie) del kilómetro
24 de la carretera Ayacucho-Huanta.
Pueblo
y pampa de la Quinua: Pintoresca y
bucólica
tierra de alfareros y agricultores, a 32 kilómetros de la
ciudad. En la Plaza de Armas se puede visitar la casa donde
se firmó la capitulación de Ayacucho. A sólo un kilómetro,
se encuentra la histórica pampa, donde se libró la batalla
que selló la libertad del continente.
Vilcashuamán:
Cuando el Inca Pachacutec venció a los pueblos de la Confederación
Chanca, ordenó edificar una majestuosa ciudadela que sirvió
como centro de administración política y enclave religioso
de los cusqueños. Situada a 120 kilómetros de Ayacucho, Vilcashuamán
es una de las ciudades prehispánicas mejor conservadas del
Perú.
