Línea Local:
Horario de Atención: Lunes a Viernes: 9 am - 6 pm GMT - 5 horas
Nuestra línea gratuita de UK está temporalmente fuera de servicio. Para contactarse con nosotros haga click aquí
Estimados clientes, les informamos que nuestras oficinas estarán cerradas durante los días jueves 15 y viernes 16 de mayo, feriado local; retornaremos a nuestras labores el día lunes 19 de mayo. Muchas gracias por su comprensión.
Un viaje nuevo, dice Verónica, una aventura pienso yo. Verónica viene a mi casa y me muestra dos ticket para Huaraz. La idea no es del todo loca excepto porque los pasajes son para el día siguiente. Sin embargo, acepto. La oportunidad de conocer nuevos lugares es algo a lo que no he aprendido a decir que no así que, sin más, alisto la mochila. Quiero conocer el callejón natural más famoso del Perú, dice mi amiga, yo quiero ver la nieve, pienso mientras hago un recuento mental sobre lo que sé acerca de esa ciudad.
La aventura empieza
Partimos muy temprano en la mañana y mientras avanzamos al cimbreante ritmo de las curvas del camino, los metros sobre el nivel del mar van aumentando. El contador se detiene en 3,091 msnm. Al fin hemos llegado a Huaraz.
No bien bajamos del bus un enjambre de vendedores de tours nos jala de uno a otro lado tratando de que oigamos sus ofertas. Fue toda una hazaña pasar por en medio de ellos y seguir nuestro camino, aunque varios amigos nos habían recomendado comprar los tours antes de viajar o, como última solución, comprarlos a alguno de estos persistentes vendedores. Decidimos que sean los aires de la ciudad los que dicten la ruta. Ahora, hay que buscar un hospedaje de acuerdo a nuestras posibilidades.
La oferta hotelera es bastante variada. Si se cuenta con poco presupuesto se puede optar por un hospedaje para mochileros (bastante económicos y distribuidos por toda la ciudad). Algunas veces tendrá que compartir la habitación con otras personas. Si esto no es un problema puede ser una buena oportunidad para hacer amigos y compartir información sobre lugares a conocer. Si está buscando algo más de privacidad también se puede encontrar hoteles que brindan todas las comodidades.
Decidimos quedarnos en un hospedaje a dos calles de la Plaza de Armas. El sol no se había ocultado todavía y una vez instaladas decidimos ir a dar una vuelta por la plaza. Gente por todas partes, hablando idiomas que no siempre se pueden reconocer,caminan de un lado para otro. Mochilas al hombro, llevan sus vidas encima, cosas que han ido recolectando por todo el mundo. Los viajeros han invadido la ciudad y Huaraz parece ahora un pequeño reflejo del Cusco, donde gente de todo el mundo confluye para admirar sus paisajes, desafiar su geografía y terminar las jornadas en uno de sus animadísimos bares o pubs.
Los guías desconocidos
Tomamos un taxi y le pedimos que nos haga un tour por la ciudad. Los huaracinos se sienten orgullosos de su tierra y se ofrecen generosos a mostrarla, fungiendo muchas veces de guías improvisados. Juan, nuestro taxista, deja escapar algunas sonrisas tímidas cuando empezamos con nuestras preguntas, minutos después no hay quien lo detenga. Mueve los brazos, habla sin parar, gesticula, el amor por su tierra se escapa a borbotones y nosotras no podemos hacer nada más que escuchar. Conocer la ciudad a través de sus pobladores es siempre una buena idea y un buen comienzo, pienso.
Juan nos lleva primero al Santuario del Señor de la Soledad, se baja del taxi, nos cuenta que la imagen que da el nombre a la iglesia data del siglo XVI, que es el patrón de la ciudad, nos cuenta de la festividad que dura una semana y se lleva cabo la primera semana de mayo. "Hay novenas, fiestas, bandas y danzantes, castillos (fuegos artificiales) y viene gente de todas partes" dice un Juan ya totalmente emocionado. Su descripción suena mas a invitación por lo que prometemos volver a disfrutar de esa fiesta y él sonríe satisfecho.
Apuramos el paso y Juan nos lleva esta vez al mirador de la ciudad. No podríamos terminar mejor nuestro día, sentimos como si Huaraz nos hubiese dado una grata bienvenida. El sol va cayendo detrás de las innumerables montañas, detrás de esas quebradas y valles que conoceremos en los siguientes días. Cielo y tierra se van llenando de puntitos brillantes. Más abajo, Huaraz comienza a iluminar su oscuridad y en el cielo las estrellas empiezan a aparecer por montones.
La temperatura ha descendido un poco y decidimos volver, Juan nos deja en un pequeño restaurante de la avenida Luzuriaga, no sin antes hablarnos de los platos típicos. Siguiendo las recomendaciones de nuestro guía decidimos probar el Pecan Caldo, una sopa hecha con cabeza de carnero, mote y papas sancochadas. Nada mejor para calentarse.