Con el ayahuasca, en ese estado alterno de conciencia al que se accede, los ayahuasqueros perciben toda la naturaleza que los rodea como si fueran luces de colores con sonido.
Comparan sus visiones con las de un monitor encendido. Por lo que el ayahuasca es también conocida como la televisión del monte.
Narby hace una evaluación de las funciones de sus propios ojos y encuentra una tecnología orgánica extremadamente sofisticada.
Este sistema de músculos y glándulas en miniatura, pero muy sofisticado, nos da una imagen de la realidad, procesada en nuestro propio cerebro. Sin poder jamás saber cual es la verdadera realidad o cómo la ven los demás.
La vista juega un papel importantísimo en el aprendizaje mediante el ayahuasca. Conforme más se entra en estos niveles alternos de conciencia, más aprendemos a manejar esta capacidad oculta que tenemos de percibir lo que en un estado normal no logramos ver.
El Mundo es una red inmensa repleta de vida orquestada por ADN.
Desde los seres unicelulares hasta la capa de ozono que protege nuestra materia genética de los rayos solares y vuelve la atmósfera respirable. Las bacterias anaeróbicas del fondo del mar . Todo lo que tiene vida contiene ADN.
Esta red de ADN rodea la Tierra.
En este capítulo Narby hace referencia de la descripción de un ayahuasquero Shipibo-Conibo, Luis Ancón, acerca de su percepción del Mundo:
"La tierra sobre la cual nos encontramos es un disco que nada en grandes aguas. La serpiente del Mundo, Ronín, sumergida hasta la mitad, la rodea enteramente".
Narby con esto encuentra una analogía directa entre el ADN que envuelve la Tierra y esa serpiente cósmica de la cual hacen referencia los ayahuasqueros.

Aún con muchas incógnitas que resolver, Narby realiza una serie de averiguaciones y se da cuenta que en casi todas las culturas del Mundo la serpiente se presenta como una fuente de conocimiento. Inclusive en lugares donde el mismo animal no es conocido comúnmente, se encuentran presentes en su mundo ideológico; como es el caso de la Siberia, donde se pueden apreciar diseños de serpientes en el traje de los chamanes.