"Un mes en aquel mundo asiático, que hace años habíamos visto en fotos, había realizado nuestro sueño inicial -recuerda Ernesto Málaga-. Pero algo faltaba, nuestro sueño de montañistas estaba incompleto sentíamos la necesidad, una vez en casa, de volver y conquistar el Himalaya; el hecho no era tan sólo verlo, era sentirlo, estar con él vencerlo, poner pie en su cumbre".
Fue así como planificaron el proyecto Perú 8mil, liderado por Renzo Uccelli, con 17 años en el mundo de la montaña; Ernesto Málaga con 15; y Ricardo Balarezo, el más novato, con 3. Es el equipo base que estuvo en Nepal.
A partir de diciembre nuevo: nombres se barajaron y empezó e trabajo fuerte con juntamente con e Centro de Liderazgo de la Universidad de Ciencias Aplicadas que adoptó el proyecto para coorganizar esta empresa. Finalmente se sumaron Jorge Luis de los Heros, con 12 años de experiencia; Juan Carlos Zárate, médico cirujano y docto por ende de la expedición; y finalmente, y como invitado del grupo nuestro gran amigo José Vélez, experimentado montañista ecuatoriano.
El grupo cuenta con amplia experiencia en el montañismo: ascensiones al Huascarán Sur (6,768 m), Alpamayo (5,960) Aconcagua (6,970), Pared norte de Huascarán, Mont Blanc en Francia, Cervino en Italia, escalada en La Antártida Chimborazo y Cotopaxi en Ecuador, entre muchos otros.
En enero próximo volverán al nevado Chimborazo y dos meses más tarde, a mediados de marzo del año 2000, partirán rumbo al Himalaya para convertirse en la primera expedición peruana en ascender a un nevado de más de 8 mil metros de altura.
Durante 45 días los expedicionarios deberán vencer altitudes que oscilan entre los 5,000 metros del Campo Base y los 8,013 metros de la cumbre del Shisha Pangma, en cinco campamentos intermedios. El Tíbet es una zona hermosa pero a su vez inhóspita y de frío extremo, con temperaturas que antes del monzón pueden bordear los cuarenta grados centígrados bajo cero a determinadas alturas.
La Expedición se ha propuesto escalar con éxito el Shisha Pangma central. Cumplir con este gran reto supone satisfacer sueños e ilusiones propias, demostrando la alta capacidad del montañista peruano para desarrollar empresas de gran complejidad. Debido a la gran expectativa que despierta este tipo de expediciones se ha previsto tener un enlace permanente con la ciudad de Lima desde el mismo Campo Base durante el desarrollo del Expedición y al término de la misma promocionar la experiencia en los principales medios de prensa peruanos.
A decir de Renzo Ucelli, "Perú-8mil está dispuesto de demostrar la capacidad de un equipo peruano para organizar y llevar a cabo un mega proyecto. Volver a lanzar la imagen del Perú para el nuevo milenio al asumir el reto de un proyecto en zona de categoría mundial; constatar cómo se expresan las competencias fundamentales del liderazgo personal y del trabajo en equipo en una experiencia de alta performance, son retos del montañismo peruano al intentar coronar por primera vez como equipo una de las 14 cumbres de 8 mil metros que existen en el planeta. Además, contribuir a posicionar y expandir la oferta turística del Perú como destino del montañismo mundial y de los deportes al aire libre".
Un proyecto de esta magnitud implica una organización complicada por el elevado costo que significa entre permisos de escalada, logística, pasajes, etc. (un costo aproximado para esta expedición es de $ 100,000), además de la gran preparación técnica, física y mental de los integrantes para poder soportar y adaptarse a tales alturas. El monto, sin embargo, equivale a la mitad de la inversión requerida para ascender al monte Everest.