El presidente de la comunidad y otras autoridades, luciendo varas de palo, ordenan el comienzo de la faena. Todos trabajan con sus lampas y hoces. Pasado el mediodía llegan al lugar de Tahuallajshi, donde descansan, almuerzan y bailan. Ahí designan a los nuevos mayordomos. Después prosigue el trabajo. Los jóvenes juegan con las muchachas lanzándose terrones y barro. Pasan la quebrada de Yuncalara y entran al pueblo, en cuya plaza danzan hasta el anochecer.
Yantar comunal
El domingo 15 de mayo, la fiesta se vive con más plenitud. Todo es alegría. Los lugareños brindan por su costumbre, los visitantes por el reencuentro con la tierra añorada. Nosotros tomamos unas cervecitas con los nuevos amigos. Entonces nos dicen que este día los funcionarios preparan la riquísima pachamanca y muchas viandas típicas para servir a todo el pueblo.
Antes de las 12 del día, camionetas y camiones transportan a la gente y a la comida hasta el puquial de Lauma, ubicado a kilómetro y medio de Laraos, en la parte sur. Ahí será el yantar comunal. Pero primero, los comuneros proseguirán con la faena de la acequia que abarca hasta los andenes de los terrenos de Ojturo y Comunia, y el pongo de turno hará el rito ceremonial.
Cuentan en Laraos que los visitantes que toman el agua de Lauma bien se quedan en el distrito o es que siempre volverán. Esto es muy seguro, nos afirma nuestro guía. A la una de la tarde los responsables hacen con un mantel una mesa al costado del manantial, por donde pasa la carretera. Los comensales se ordenan y almuerzan los ricos potajes, papas, habas, carne asada, queso y la huatia de calabaza. Por la tarde, todos regresan bailando al pueblo.
Fiesta del Agua
Por la noche, en casa de los Principales, se velan y adornan con flores las Callapas (herramientas de palo con tres puntas para botar desmontes). Los familiares visten a los funcionarios sus multicolores ponchos, sus portacabezas de tela blanca y medias labradas, bailando con la melodía de la flauta. Los ayudantes o callaperos chacchan, dialogan y toman hasta cerca de la madrugada.
El lunes 17 de mayo a las 8 de la mañana los ayudantes se presentan en los domicilios de los mayordomos. Ahí desayunan el sabroso caldillo y seco de cordero. A las 9 de la mañana el pongo mayor, Teodosio Espinoza Rosales, da la orden de partida. Todos recogen sus callapas y salen guapeando del pueblo. Un chiuche (niño) toca la campana antigua de la torre y retumba un cohetón.
El séquito es comandado por los tres Chiples o también llamados Huaptores y se dirige al son de maratón a Toma Grande: Nosotros seguimos los pasos de los bravos, pese a las fatigas: En la curva de Cusama descansan. Luego prosiguen hasta la boca de la acequia. Ahí todos tenemos que chacchar coquita y tomar bastante caña para aguantar en el trayecto.
Son las 10 de la mañana. Los pongos se fueron hasta Larao Puquio, donde realizan otra ofrenda a los Apus del puquial, pidiéndoles parabienes. Después regresan a Toma Grande. Entonces los ayudantes tapan el agua del río para que corra por el canal grande, y emprenden marcha hacia el pueblo, botando con sus callapas las balsas y desmontes. El Juez de agua corre por el costado de la acequia haciendo flamear la bandera del Tahuantinsuyo, mientras los Principales avanzan con sus callapas empujando una fruta según se acerca el agua.
Los sorbos de cañazo van y vienen. Los guapeos hacen eco en Cruzchuchu, y así el grupo de hombres entusiastas llega a la quebrada de Yuncalara. Según la tradición, los funcionarios tienen que correr y llegar a Yuncaiara antes que el curso del agua que baja por la cascada vecina. Allí son recibidos por los familiares de los mayordomos con el delicioso ponche y licores de frutas.
Luego prosiguen la caminata siempre por la acequia. La comitiva avanza por el frente del pueblo. La gente se arremolina en la plaza principal. Siguen los guapeos, hasta que los Chiples llegan al final de la acequia, denominada Lavanda, desde donde tienen que correr hasta cerca del maizal y volver al punto de inicio. Los larahuinos aseguran que si gana el Juez de Agua habrá buena cosecha, pero si es uno de los Principales, la sequía estará garantizada. Para suerte ganó el primero.
La orquesta típica, dirigida por Eleodoro Rodríguez Bautista, interpreta la ancestral música, con flauta, violín y arpa. Los familiares y pobladores bailan. Los funcionarios de este año: Ronald Rosales Cueva, Alejandro Huilca y Manases Beltrán celebran la fiesta del agua a lo grande. Los callaperos llegan y se ordenan para danzar al son del huauco. Todos festejan, toman y se lucen en la plaza, para luego recorrer el pueblo.