Escribe: Roberto Ochoa B.
Fotos: Andex Perú
Un viaje por el antiguo camino de Nievería en Lima
Ahora es más fácil: basta abrir la refrigeradora, extraer los cubitos e hielo de la congeladora y enfriar cualquier bebida para espantar este calor que tanto nos agobia. Otra posibilidad es ir a la tienda del chino de la esquina y adquirir una cocacolita o una chelita bien helada. Pero hace cien años el hielo sólo se podía extraer de los nevados ubicados en las cordilleras de Huarochirí, y llegaban a
Lima a lomo de bestia para ser vendidos en los ahora desaparecidos "estancos de hielo".
Esta costumbre proviene desde el virreynato pues las famosas cremoladas y raspadiIlas eran tragos comunes en la exigente Ciudad de los Reyes. Incluso algunas crónicas revelan la existencia de caravanas de camellos que unían el puerto de Paita, en Piura con
Lima y que la última parada era en el puerto de Ancón, donde los agotados pasajeros refrescaban las penurias del viaje tomando cremoladas con el hielo que bajaban los indios desde las cumbres nevadas de la Cordillera de la Viuda: Pero esta es otra historia.
Los muchachos de la Asociación ANDEX-PERU, luego de escudriñar en crónicas, libros de historia y antiguos diarios de viajeros, la emprendieron ésta vez con la antigua "Ruta del hielo" que baja desde las alturas nevadas de Tambillo, en la actual provincia de Huarochirí, hasta Nievería en la zona de Huachipa, muy cerca a las ruinas arqueológicas de Cajamarquilla. Precisamente, Nievería se llama así pues albergaba los antiguos depósitos de hielo antes de llegar a la ciudad de Lima.
Según el padre Pedro Villar Córdova –en su inigualable libro "Arqueología del departamento de Lima"- el camino transversal de Nievería era una vereda muy antigua que fue perfeccionada por los incas y que bajaba hasta la costa desde Junín por la quebrada de Nievería. La vía une Cajamarquilla, Jicamarca, Chaclla, Quilcamachay, Collata, Arahuay, Acobamba, Marcapomacacha y Tarma. Aquí se unía con el Camino Real de los Incas (el Capac Ñam) que interconectaba Quito con el Cusco.
La ruta mantuvo su importancia durante la colonia y el virreynato, pues fue muy usada durante las guerras civiles de los conquistadores y para el tráfico de comerciantes, ganaderos y mineros. Su fama se mantuvo hasta las guerras de la independencia, cuando fue transitada de ida y vuelta por los ejércitos realistas y libertadores.
El propio Villar Córdova advierte que el camino corría paralelo al antiquísimo canal de regadío que repartía agua de las lagunas ubicadas en las punas limeñas hasta los actuales distritos de Comas y Carabayllo, pasando por el curso del Huaycoloro.
Por todo esto los esforzados miembros de ANDEX-PERU cargaron con mochilas, bolsas de dormir, alimentos y cantimploras suficientes para una larga jornada de exploración en las alturas de Huarochirí, en busca de los poblados de Chaclla, Quilcamachay hasta las lagunas de Tambülo; siguiendo el rastro de la antigua ruta del hielo.
Todo empezó muy temprano (8 de la mañana) en el Parque Echenique, de Chosica, donde alquilaron un bus tipo "Couster" para viajar hasta Laraos, un poblado ubicado en las zonas altas de la cuenca del río Santa Eulalia.
Por la Carretera Central llegaron hasta el "cruce Santa Eulalia", siguiendo una pista asfaltada que termina en éste poblado. Desde ahí se continúa por una vía afirmada que asciende por la campiña vecina, pasando por huertos de paltas, lúcumos, chirimoyas y los célebres restaurantes campestres de la zona, que ofrecen las suculentas "pachamancas de tres sabores".
Veinte minutos de camino más bastan para llegar a una bifurcación del camino. A la derecha se va hasta la represa de Huallanca, pero ellos eligieron la vía de la izquierda que asciende hasta San Pedro de Casta y las célebres ruinas arqueológicas de Markahuasi.
La ruta es fácil para los autos hasta la represa de Huinco, donde se inicia un impresionante camino en zig zag que asciende sobre abismos y paisajes de imponente belleza.
A la altura del puente Autisha el camino se bifurca: por la derecha se va hacia San Pedro de Casta, y por la izquierda hasta Carampoma. Sin embargo, es bueno saber que ambas vías se vuelven a encontrar en Laraos. El experimentado chofer eligió la ruta izquierda, que asciende en serpentín hasta la hidroeléctrica de Sheque y llega a Carampoma.
Cuando llegaron a Laraos (3,660 metros sobre el nivel del mar) los 27 mochileros de ANDEX-PERU se congregaron en la placita principal del pueblo y casi de inmediato emprendieron la caminata hasta la laguna de Cunculli, primer objetivo de su visita.
Sin embargo, el clima les jugó (o les "enjugó") una mala pasada, pues el cielo se cubrió de nubes dejando caer una persistente lluvia que los obligó a armar sus carpas bajo unas rocas ubicadas al lado del camino. Al día siguiente continuaron camino a Cunculli -llamada Lacuní, por los pobladores de la zona-y siguieron hasta un abra cordillerana ubicada a 4,650 msnm, para luego descender hasta la orillas de la mítica laguna de Antacocha.
Dicen los lugareños que Antacocha significa "laguna de cobre", pero su nombre también grafica el acentuado color rojo de las montañas que rodean esa laguna.
Allí pudieron visitar una imponente represa preincaica (registrada recientemente por el Instituto Nacional de Cultura), que tiene como compuerta una enorme roca donde se pueden distinguir 14 agujeros tallados que sirvieron para la eficaz distribución del agua por los canales de regadío de las comunidades vecinas, incluso en épocas de sequía.