“Para empezar, Huacho está en condiciones de albergar a toda clase de visitantes, tenemos buenos hoteles y restauranres para los turistas que llegan de cualquier parte del Perú y del extranjero”, nos comentó Escudero. Se puede recomendar a El Complejo Hospedaje Las Villas, cerca del óvalo, hostal El Ovalo, Hotel centenario, Hotel Pacífico, Hotel Escorpio, Hotel El Garden, entre otros. Para comer, los servicios de alimentación están a la orden del día: comida internacional, criolla y china. No olvidarse de la salchicha huachana, el cebiche de pato y el chupín de pejesapo.
Siguiendo con el recorrido, nos dirigimos directo al muelle para dar un pequeño paseo en bote por el litoral huachano. La primera sensación que tuvimos fue un ligero mareo que pronto desaparecó, incluso después nos atrevimos a dar unas cuantas remadas.Terminado el paseo nos fuimos directo a las playas Hornillos, Colorado y Paraíso.
En Hornillos, ubicada a cinco minuttos al norte de Huacho, encontramos a chicas recibiendo los rayos del astro rey. A esta pequeña, agradable y tranquila playa se desciende por una escalinata que llega hasta sus candentes arenas. Está bien conservada alrededor de ella están los restaurantes La Isla del Tito Charly, Moisés, El Chino, Mirador y Lourdes.
Desde Hornillos hacia Colorado sólo nos tomó cinco minutos más. Es una playa amplia y una de las más concurridas. Sumamente tranquila: se puede acampar sin ningún problema. Alrededor se ubican restaurantes como Lenny´s, El cebiche del Rey, Cebichería El Mostro, El Marino, Jonathan, entre otros.
Todo ello lo hicimos el primer día, pero el segundo día haríamos un nuevo recorrido donde descubriríamos nuevas playas menos concurridas.
No hay primera sin segunda
Después de pasas una noche de lo más movida en Huacho no quisimos dejar pasar la oportunidad de probar una “parihuela con pejesapo” como reconstituyente. Efectividad total.
Con el estómago contento y las pilas al máximo reiniciamos nuestro periplo. Esta vez descubrimos playas poco concurridas pero no por eso menos atractivas. Muy por el contrario, ideales para los que tienen carros de doble tracción.
Desde Huacho tomamos la Panamericana Norte como siguiendo el camino hacia la sureña Lima recorrimos 37 kilómetros hasta Los Huacos (Km.112). De allí nuevamente retomamos la dirección hacia el norte para llegar a otras playas como Las Lomas, que es grande pero encajonada. Un poco más allá está la del Don Julio.
De allí ingresamos a Playa Grande, una impresionante sábana de arena, unos 40 Km.de longitud.
También muy cercana se encuentra La Herradura: playa de arena gruesa y mar traquilo. No olvidarse que para llegar a estas playas es necesario contar con una camioneta de doble tracción, pues un autómovil quedaría atascado en la arena. Un poco más al norte está Tartacay, ubicada en una ensenada, es una de las playas más bonitas del lugar. El mar es un poco movido y la area es fina .
Finalmente llegamos a Paraíso, a 12 km antes de Huacho (km 135). Una playa apacible e ideal para acampar. Nosotros hicimos el trayecto difícil (pero valió la pena ) por todas las playas antes de llegar aquí. Pero si desea hacerlo más rápido sólo es cuestión de alquilar un tax en Huacho y en media hora vera el letrero “Playa Paraíso”. Desde el candente asfalto hasta sus húmedas arenas es cuestión de siete minutos en automóvil.
Un buen chapuzón en sus aguas cristalinas es imprescindible. Después de consumir algún alimento reparado, descansar bajo una sombrilla es lo máximo. Sólo que a partir de medio día corre un viento algo fuerte.
Los chicos se divierten en la lagunilla como locos que lleva el mismo nombre de la playa. Es un verdadero paraíso, pues los niños pueden nadar en sus lagunas un poco profundas, incluso pescar uno que otro pescadillo con las manos porque está poblado de cardúmenes.
Si viene a este impresionante paisaje norteño no olvide los botes y patitos infables, la diversión y el sol están por descontado.