Como sea, el paraíso a la vez bucólico, elegante y parrandero que fuera Chorrillos alguna vez, fue destruido por las tropas chilenas en un solo día, el 13 de enero de 1881. Ese día, desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche, desaparecieron parques con esculturas italianas, ranchos con alfombras orientales, salones con cortinas inglesas, jardines con plantas importadas de Filipinas y la India, maderas talladas, piletitas de puccis (angelitos meones) puestos para calmar la sed de los transeúntes y una iglesita decorada con lo más fino que feligreses adinerados le donaron.
Todo esto distribuido en un área de no más de 50 manzanas desde la actual bajada de Agua Dulce, junto al puente Tenderini, hasta la entrada al serpentín de La Herradura, y desde el malecón hasta la calle Paraguay junto al estadio Municipal. Población estimada, apenas 3,000 personas.
Vistas así las cosas, en la imaginación de una tropa invasora, la concentración de riquezas de Chorrillos se presentaba como la recompensa a una campaña prolongada llena de incomodidades a lo largo de un año y medio de combates.
Motivados con un saqueo ofrecido y promovido desde su salida de Santiago, las tropas chilenas quedaron deslumbradas ante el lujo que vieron en Chorrillos, el descontrol fue tal que incluso hubo enfrentamientos entre soldados y oficiales del ejército chileno provocados por la ambición de ambos de robar los objetos de valor que hallaban en los suntuoso ranchos. El saqueo era inevitable.
La reconstrucción
Pese a que la destrucción de Chorrillos fue total; hubo quienes pretendieron reconstruir el balneario. Lamentablemente el renacimiento de este pueblo, considerado Perla del Pacífico, no pudo realizarse. Los intentos por rehabilitar el distrito fueron lentos, el crecimiento de Lima y el encarecimiento de los costos de construcción no permitieron establecer un ritmo continuo de recuperación. Si a esto le agregamos el golpe mortal del terremoto de 1940, el Chorrillos aristocrático dijo adiós.
Con el afán de reconstruir este periodo de nuestra historia de la forma más veraz posible, el Instituto de Estudios Históricos del Pacífico (IEHP), dirigido por Oscar Ferreyro, está abocado a la recuperación de todo material que ayude a establecer la situación concreta del Chorrillos de la época.
"Nuestro objetivo principal es acopiar la mayor cantidad posible de información en el campo sobre este período de nuestra historia. Si bien tenemos como referencia los libros de historiadores, éstos están siendo revisados constantemente por nuestro equipo de investigadores con cada material significativo que encontramos", afirma Ferreyro.
Así las investigaciones del IEHP han permitido establecer la causas técnicas por las que las líneas patriotas fueron abatidas rápidamente en San Juan y Miraflores. Gracias al trabajo de recuperación arqueológica se ha podido realizar la restauración cuidadosa de uniformes de soldados peruanos. La recuperación de documentos ha permitido establecer con precisión el conflicto entre los jefes de nuestras tropas y, sobre todo, establecer un red de contactos que permiten al IEHP ubicar documentos relacionados con la Guerra del Pacífico tanto en el Perú como en el extranjero.
Actualmente el instituto tiene la colección más completa de armamento, uniformes y documentos sobre la Guerra del Pacífico que hay en el Perú, tanto del Ejército Peruano como del Ejército Chileno.
Así no enteramos que a pesar de que Chorrillos no fue una plaza militar cor todas las de la ley, sino más bien un improvisado parapeto que pretendió detener a un ejército superior tanto en armas, efectivos e incluso metodología, los vencedores de la guerra condecoraron a sus oficiales con medallas al mérito por haber participado en la Batalla de Chorrillos, las que indicarían el grado de importancia que Chile le dio al enfrentamiento que tuvo como escenario este distrito y que definió la rendición de
Lima.