Las observaciones de ambos investigadores parece corresponder a los relatos de batallas y conquistas que los antiguos huarochiranos realizaron y que se encuentran gratificados en los apuntes del padre Avila. En estos relatos se habla de pueblos aguerridos en continuo avance y desplazamiento por las sierras de
Lima, expulsando a los antiguos habitantes yungas del lugar, a fin de apropiarse de sus tierras, siempre bajo la protección de su dios tutelar Pariacaca y guiados por caudillos guerreros como Tutayquire, llegando inclusive sus conquistas hasta Pariachi, valle abajo del Rímac y Allauca en el valle bajo de Mala.
Siempre, según el relato de Avila, existía la comunidad yunga de los Pichcamarca (los cinco pueblos o los cinco ayllus) protegidos por su huaca Macacalla, pero el Dios Pariacaca los destruyó en cinco días con una lluvia roja y amarilla, convirtiéndolos a todos en piedra; sólo un personaje pudo salvarse, pues era un gran camasca, el cual huyó en forma de halcón llevándose consigo la cabeza de Macacalla y estableciéndose luego en el sitio de Llantapa. Fue después el héroe mítico Tutayquiri el que los conquistó y finalmente los expulsó hacia las tierras bajas.
Mito y realidad se encuentran unidos y quizás en los mausoleos de Cinco Cerros estén aquellos épicos guerreros huarochiranos yaciendo sobre el fruto de sus conquistas, como premio a su valor y arrojo Hipótesis que ojalá pudieran algún día, contrastarse con una investigación seria sobre el sitio y que urge ahora preservar para las generaciones futuras, como una muestra valiosa de un rico pasado cultural.
El acceso de Cinco Cerros puede realizarse, para aquellas personas deseosas de aventura y de conocer nuestro rico patrimonio arqueológico, de dos maneras diversas: una por el valle de Lurín, siguiendo por carretera hasta el pueblo de Antioquía y avanzando para tomar el desvío hacia Cruz de Laya. De ahí a pie se puede ascender por los caseríos de Huatiacaya, Pedrera y Moyopampa, hasta la zona de Pampa Llantahua, donde sería necesario acampar y desde ahí coronar las cumbres de los Cinco Cerros. Aunque este recorrido se puede presentar dificultoso por la vertiginosa subida des-de el fondo del valle Lurín hasta los 3,600 metros sobre el nivel del mar es posible apreciar el hermoso paisaje, los cambios que se producen a diferentes altitudes y la aparición soberbia sobre el horizonte de los Cinco Cerros.
Para aquellos donde el tiempo disponible es corto es aconsejable emprender el recorrido en auto tomando la dirección del valle del Rímac, por la carretera central hasta el pueblo de Cocachacra y ascender hasta el pueblo de Santiago de Tuna, pasando por San Andrés de Tupicocha, llegar al anexo de Santa Rosa, desde donde a pie y después de una caminata de tres horas, a las cumbres de Cinco Cerros.