Escribe: Calaudia Sánchez M.
Fotos: José Alva / Fidel Carillo.
Las islas del Callao
Esta vez ANDARES inició una nueva aventura sobre el tranquilo mar del Callao. Una travesía que nos alejaría tres kilómetros de nuestro primer puerto, hacia las islas Palomino, San Lorenzo, El Frontón y Cabinzas. Esta vez habíamos dejado las desgastadas botas de nuestras caminatas por las suaves zapatillas marineras.
Mientras las olas llegaban mansamente hasta las playas pedregosas de La Punta, divisamos a lo lejos el contorno de estas imperturbables moles, lo que garantizaba una singular- y húmeda – experiencia.
A bordo del velero Counterpoint de la "Empresa Vientos Sur" empezamos nuestro recorrido al mando del capitán Miguel Zapata. Una decena de pálidos y entusiastas turistas alemanes serían nuestros acompañantes durante el trayecto,
Para ello cada uno de los gringos desembolsó treinta dólares por las cinco horas de travesía. A seis dólares la hora no está mal, pensamos. Sólo tiene que tener en cuenta a la hora de navegar llevar zapatillas, ropa informal, traje de baño, agua mineral, anteojos y, bloqueador y listo : lo demás se lo deja a la naturaleza.
El tour que nos llevaría a las islas nos citó a las nueve de la mañana en el Club Regatas Unión de La Punta. Desde allí caminamos hacía el muelle, donde muchos veleros y yates anclados se bamboleaban al ritmo de las olas.
Salimos del puerto del Callao a la hora fijada, una pequeña lancha Zodiac nos llevó en grupo de tres hasta el Counterpoint. Allí como medida de precaución nos dieron chalecos salvavidas y pastillas para evitar la infaltable sensación de mareo.
Para quienes nunca hemos tenido la oportunidad de navegar en un velero la experiencia resultó emocionante. Fueron cinco horas que despertaron un sinfín de sensaciones.
El Counterpoint es un hermoso velero de trece metros de eslora (largo). Su proa enfila hacia nuestro destino. Unos graznidos nos llaman la atención sobre nuestra cabezas, es una bandada de gaviotas que se dirigen hacia la costa. Las velas se izan y se inflan con el viento marino y con ello la velocidad va en aumento. A veinte minutos de trayecto pudimos ver los desolados restos fantasmales del buque "Pachitea", sumergido en el abandono.
Conforme vamos acercándonos a las islas, la nave se bambolea de un lado para otro debido al fuerte oleaje. Luego de veinte movidos minutos el Counterpoint se estabiliza y continúa. Según nos informa Cecilia Paredes, guía de turismo de Expediciones Vientos Sur, el velero es como el "porfiado", nunca se voltea. Es una de las embarcaciones más seguras, incluso se pueden realizar travesías transoceánicas con gran margen de seguridad.
Sobre la superficie del mar avistamos algo parecido al lomo oscuro de una gran bestia marina, es El Camotal, un banco de arena que es el primer contacto directo con la antigua historia del Callao.
Cecilia nos cuenta que el terremoto del 28 de octubre de 1746 destruyó gran parte del Callao y El Camotal formaba parte de él. "El terremoto fue aproximadamente de grado diez por los daños que causó en la época.
Murieron alrededor de seis mil personas y sólo lograron sobrevivir doscientas que afortunadamente en el momento del sismo se encontraban en el fundo Oquendo, ubicado en lo que hoy es la autopista al aeropuerto Jorge Chávez", afirma mientras mirábamos algo sorprendidos a la llamada "Atlántida Peruana”. En días en que la marea está baja, se puede distinguir los puntos más altos de su geografía, lamentablemente esta vez la suerte no estuvo de nuestro lado.