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ANDARES
EL REAL FELIPE, ATALAYA DE LA HISTORIA
La imponencia de la Fortaleza del Real Felipe nos llama a silenciosa admiración. Ahora convertida en un museo, se permite el ingreso de todas las personas que desean pasear entre el empedrado de la historia.
Han transcurrido 251 años desde que se colocó la primera piedra, y aún se levanta como un monumento nacional por los diversos episodios históricos que allí se desarrollaron.
Edificada a mediados del siglo XVIII, sirvió como muralla infranqueable contra las incursiones piratas en el Pacífico. Nunca vencida, se rinde sitiada después de la proclamación de la independencia, y el 2 de mayo de 1866, en una de las más hermosas páginas de heroísmo, rechaza la pretensión de España de reconquistar el Perú, su más preciada colonia.
Ha transcurrido el tiempo entre estas paredes y torreones levantadas con calicanto, que ahora convertida en Museo del Ejército sirve para difundir a todas la generaciones todo lo concerniente a la historia de esta institución, De forma pentagonal y con baluartes en cada vértice, destacan aquellos conocidos como de El Rey y La Reina, los cuales cuentan con torreones y a los cuales se ingresa por medio de puentes levadizos. Entre El Rey y La Reina existen por terraplenes de piedra y gravilla por donde caminamos y desde los cuales se puede ver el brillo del mar. Recorrimos oscuros laberintos, celdas angustiantes, temerosos osarios que nos daban una pálida, pero certera idea, de que la muerte era parte de la vida de los soldados que la habitaron y defendieron. Ante nuestros ojos desfilaron objetos de guerra, bustos, uniformes y armas de los guerreros peruanos de las distintas épocas. También pudimos sentir el frío contacto de los tanques de hierro apostados en sus explanadas, y junto a ellos se ha levantado la réplica de la Casa de la Respuesta, en memoria de general Francisco Bolognesi. Una corta visita de una hora que sólo nos confirmó la idea de que en el Real Felipe la historia está a buen recaudo.
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