Lima es un país. Sus siete millones de habitantes congregados en la metrópoli aprovechan el largo invierno para ascender a las cercanas zonas andinas en busca de esa primavera permanente que bendice los poblados y paisajes de sus serranías.
Cada fin de semana cientos de automóviles particulares, "combis" y autobuses repletos de pasajeros escapan de la capital en todas direcciones como para olvidar la tensión y el estrés de la ciudad.
Y es que todos los caminos conducen al solaz y al esparcimiento: La ruta más común es en dirección este, en busca del eterno sol que brilla en las quebradas de los ríos Rímac y Santa Eulalia. 0 siguiendo la autopista Panamericana Norte hacia las playas y serranías de las provincias de Canta, Huaral, Huaura, Barranca, Oyón y Cajatambo. 0 quizás eligiendo el rumbo sur por las amplias vías de la autopista hacia los balnearios más visitados de Lima o a las ciudades y hermosos paisajes naturales de Cañete y Yauyos. Pero si de aventuras se trata nada mejor que ascender por la provincia de Huarochirí para encontrar los parajes más impresionantes de los Andes limeños, que además esconden una cultura y tradición milenaria.
Por todo esto insistimos que Lima es un país. En pocos minutos podemos olvidar la contaminación y el húmedo invierno limeño para llenar nuestros pulmones con el aire puro de los parajes que rodean la metrópoli o, mejor aun, para espantar hasta los malos pensamientos con la inolvidable visión de los vallecitos altoandinos o la visión de un crepúsculo en alguna playa perdida del inmenso litoral limeño.
Hay para todos los gustos. Desde la familia que prefiere la comodidad de un buen hotel, hasta los aventureros y expedicionarios que tienen para elegir entre la enorme variedad geográfica del departamento, pasando por los deportistas que dedican cada fin de semana a su disciplina favorita: ciclismo de alta montaña, canotaje, andinismo, parapente, tabla hawaiana, pesca, caza, caminatas, entre otros.
Para un buen paseo de fin de semana, ahí está la ruta que desde Chosica sigue por la Carretera Central hasta San Bartolomé, Matucana, San Mateo y Chicla. 0 si la idea es un paseo de ida y vuelta nada mejor que ascender por la quebrada del río Santa Eulalia donde se pueden saborear una pachamanca de tres carnes en los numerosos restaurantes campestres o, sencillamente, pasar un día tranquilo a orillas del río. Desde ahí parte también la ruta hacia San Pedro de Casta y Marcahuasi, convertido en lugar de peregrinación para los limeños.
Otra ruta de historia, religiosidad y bellos paisajes es la que va hacia Canta, pasando por Santa Rosa de Quives y con la posibilidad de armar un buen campamento en Obrajillo, un rincón inmortalizado por José María Arguedas y con los paisajes más bellos de los Andes nororientales de Lima.
Un paseo que también se puede hacer en un solo día es el que va hacia los restaurantes campestres de Cieneguilla, desde donde se puede ascender (con un buen auto y por lo menos dos días disponibles) a una ruta poco conocida de las sierras de Huarochirí.
Las provincias de Huarochirí, Yauyos, Cajatambo y Oyón requieren por lo menos dos días para realizar una buena jornada de turismo en sus pocos conocidos rincones andinos, donde la historia se combina perfectamente con la belleza de sus paisajes.
Más al Sur están las playas de Cañete, pasando por el paraíso perdido de Azpitia, en Mala, hasta llegar a Lunahuaná, otra zona de peregrinación para los amantes del deporte de aventura .
Pero el departamento de Lima ofrece mucho más. Así como hemos dedicado cada número de esta revista a resaltar los atractivos del Perú, departamento por departamento así también creemos ahora que cada provincia de Lima merecería dedicarle todo un número de nuestra revista.