Luego marcó los solares de los primeros vecinos: Alonso Riquelme, García de Salcedo, Nicolás de Rivera El Viejo, Nicolás de Rivera El Mozo, Rodrigo Mazuelas, Juan Tello, Ruy Díaz, Alonso Martín de don Benito, Cristóbal Palomino, Cristóbal de Peralta y Antonio Picado.
Décadas después, la Ciudad de los Reyes cobró vida e hizo fama como una la ciudad más importante del Nuevo Mundo. Basta recordar la descripción realizada por Fray Antonio de Calancha, quien en los primeros años del siglo XVII escribió:
`La Ciudad de
Lima está en un llano sin cuestas ni repechos son sus calles derechas, anchas, grandes y hermosas, todas con salida, igualdad y correspondencia, pobladas dé balcones y ventanajes, que en muchas calles son tantos y tan largos, que parecen calles en el aire, las mas portadas son de ladrillo, y mucho número de ella de labrada cantería. Las casas son alegres, y tercio de ellas dobladas con altos y azoteas, y en la mayor parte de la ciudad tienen casas huertas, árboles o macetas con flores. Lo hermoso de esta ciudad está en los que la habitan, por la gala, aseo y sedas que los adorna. No pasan de seis mil españoles, pero hay más de ventitres mil mujeres de todos estados y edades, donde sobra el aseo y excede la gallardía. Hay millares de negros, mulatos, mestizos, indios y otras mezclas que llenan las calles, y es de gran gentío y plebe. Tienen más de tres mil y quinientos eclesiáticos clérigos, religiosos y monjas. La gala y el ilustre es grande en las damas y ricos, y costoso el adorno o aseado aun entre los oficiales y plebeyos. Los que no andan en carroza (de que hay gran número) andan a la jineta con criados y pajes, y los de más cuantía aunque oficiales gastan capa negra y sedas, andan a caballo y traen pajes, grandeza es, pero locura, pues quien viere cien hombres en la alameda no diferenciará al caballero o mayorazgo del oficial mecánico o plebeyo; no es esto político, pero es ostentoso, y argulle que la tierra impone señorío, aniquilando condiciones cuitadas y agrandando corazones humildes':
Viaje al Centro
Es fácil llegar al Centro de
Lima. Las vías de acceso vienen desde la Vía Expresa, siguiendo por la Plaza Grau y siguiendo por el jirón Carabaya (para dar un vistazo a la Plaza San Martín) o por el jirón Lampa -aprovechando su amplia vía hasta la avenida Emancipación.
Otro ingreso es por la primera cuadra de la avenida Abancay -apenas se desciende por el puente Balta- viniendo desde el Cono Norte, del populoso San Juan de Lurigancho o desde la Vía de Evitamiento, que permite un veloz acceso desde La Molina, los distritos de la Carretera Central o todas las grandes avenidas que "desembocan" en la Panamericana Sur.
Otra recomendación para visitar el Cercado es tomar los taxis amarillos (los únicos que pueden ingresar) a las "combis" y microbuses que pasan por la avenida Tacna o Abancay. Para aquellos que les resulta más fácil llegar en las "combis" par la Vía de Evitamiento, lo mejor es el paradero del "puente Trujillo".