Escribe Lissete Herrera C.
Fotos : José Alva S.
Si buscamos un lugar que nos transmita fuerza, pundonor y entereza para enfrentar el futuro ese sitio ideal es Tacna. Convertida en el símbolo de los peruanos por la valentía de su gente que supo luchar por ideales patrióticos, la localidad sureña es una ciudad tranquila y pujante, siempre dispuesta a salir en defensa de la patria.
A pesar de los tristes hechos que soportó, su gente no ha perdido la confianza y frente al visitante se muestra generosa y trabajadora. Pasearse por sus calles, plazas, iglesias y monumentos es encontrarse con un pasado glorioso, plagado de héroes y figuras renombradas que escribieron la historia peruana.
No se conoce con exactitud la procedencia de su nombre. Algunos señalan que proviene de una voz aymara o atacameña. Los convencidos que los quechuas conquistaron a los aymaras, afirman que su nombre original proviene del quechua y sería Takana o Tacana, que significaría "yo golpeo en este lugar' o tal vez "yo impero en este lugar'.
Rasgos que muy bien se acoplan a la manera de ser de todo tacneño, quienes salieron al paso en distintos momentos de la historia cuando se vieron amenazados.
Tacna encierra todo un pasado invalorable, que se remonta a 10 mil años. Las huellas de esos primeros hombres que poblaron esta noble ciudad todavía perduran.
Una de las más representativas la encontramos en las cuevas de Toquepala, donde a través de las pinturas rupestres conocemos la vida del hombre antiguo. Los petroglifos de Miculla es otro de los lugares importantes. Se afirma que fueron los Aymaras del atiplano junto con los Yungas costeños, los primeros pobladores de estas comarcas. Los incas se encargaron de unificarlas en un solo sistema político, tales como la parcelación de tierras y la provisión de agua en un valle escaso de agua.
En Tacna no se puede hablar de una conquista española. Las crónicas cuentan que por estos lares llegó la expedición de Almagro quien se dirigía a conquistar Chile. Las condiciones favorables atrajeron después a españoles que llegaban en busca de un lugar donde establecerse.
En 1535 el virrey Toledo la convirtió en Reducción de Indígenas con el nombre de San Pedro de Tacna. Pero esta ciudad nunca se dejó subyugar y es aquí donde surgen las primeras gestas emancipadoras.
Francisco Antonio de Zela, balanzario de las Cajas Reales, lanzó desde esta ciudad, el primer grito de libertad el 20 de junio de 1811, junto con Toribio Rosa Ara, Cacique de los naturales.
La contribución de Tacna a la causa de la Independencia le valió el título de Heroica Ciudad, que le fue concedido por el Congreso Constituyen-te del Perú en 1821.
Los peores años le vinieron después, en 1880 durante la guerra con Chile. Cuando los tacneños de aprestaban a enterrar a sus más de dos mil soldados (muchos de ellos bolivianos) caídos en la batalla de la Alianza, el disparo de un cañón anunciaba la llegada de los peores años de tragedia.
Tacna y Arica cayeron en desgracia. Los chilenos las ocuparon y con ellos vinieron repudiables actos de vandalismo, saqueo y abuso. A lo largo de 45 años, Tacna soportó la represalia de los chilenos siempre con el sueño de regresar a formar parte de nuestro territorio. Deseo que se hizo realidad el 28 dé agosta de 1929, tras la firma del Tratado de Ancón, pero la misma suerte no acompaño al pueblo de Arica.
A partir de entonces, Tacna intenta olvidar aquellos difíciles años. Hoy surge como una ciudad cosmopolita, donde la industria y el comercio constituyen la actividades básicas para su desarrollo.