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ANDARES
AREQUIPA, MAS ALLA DEL VOLCAN
Escribe Roberto Ochoa B.
Fotos: James Posso S.
Visitar Arequipa sin conocer el Cañón del Colca es como llegar al Cusco y no visitar Machu Picchu.
Luego de extasiarnos con las maravillas de la Ciudad Blanca buscamos otros rincones del departamento de Arequipa con suficientes motivos para realizar unas vacaciones inolvidables.
Si se cuenta con movilidad propia basta tomar la Panamericana Sur por el lado más bonito de la ciudad (allí donde está el cartel que dice "A Lima") y elegimos las diversas alternativas turísticas: los alrededores del volcán Misti, la pampa de Toro Muerto, el recorrido por la Reserva Nacional de Aguada Blanca y Valle de los Volcanes, o el paseo por los cañones de Colca y Cotahuasi.
Pero si se trata de un paseo turístico, lo mejor es contratar los servicios de las agencia de turismo que organizan paseos de uno o dos días por el Colca, incluyendo guías y alojamiento. La verdad es que un día queda corto, mientras que en dos días se puede pasear por ambas márgenes del Colca, pernoctando en el poblado de Chivay, puerta de ingreso al célebre cañón.
Previamente, es bueno saber que la zona tuvo una relativa importancia durante el Tawantínsuyo, cuando las tropas incas lograron dominar a las naciones Collaguas y Cabanas. Años después, durante el Virreinato, la provincia de Caylloma hizo fama por descubrimiento de minas de plata, que se agotaron a fines del siglo XVIII. Desde entonces, poco o nada se supo de la zona y sólo se tuvieron noticias en 1825, cuando Caylloma ascendió oficialmente a provincia arequipeña.
En 1930 los viajeros estadounidenses George Johnson y Robert Shippee tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia mientras sobrevolaban la zona y no pudieron creer lo que contemplaron: impresionantes paisajes, una flora y fauna espectacular, y poblados donde el tiempo se había detenido,conservando tradiciones coloniales y prehispánicas.
Tuvieron que pasar cincuenta años para que los turistas pudieran visitar la zona, luego de construida la carretera de acceso al proyecto Majes. Fue así como a fines de los años 80, el Valle del Colca mereció publicaciones y reportajes que promocionaron el turismo, la ecología, la artesanía, la arquitectura y los andenes, maravillosas obras de ingeniería preincaica que aún siguen brindando abundantes cosechas en la zona.
A la zona más visitada se puede llegar en cinco a siete horas de camino. Partiendo de Arequipa se pasa por Yura, la pampa de los Arrieros hasta Pampa Cañaguas, poblada de manadas de vicuñas, alpacas y guanacos. También se pueden observar vizcachas, flamencos y patos silvestres.
Conforme continúa el ascenso llegamos a Chucura, donde se pueden contemplar los volcanes enanos y grupos de perdices entre las enormes pampas cubiertas de ichu. Poco después llegamos al Mirador de los Cóndores (la mejor hora para observar estas majestuosas aves de 7 a 8 de la mañana) y al Mirador del Valle del Colca, desde donde se tiene una vista espectacular de la zona.
Desde ahí se llega a Chivay, capital de la provincia de Caylloma y el mejor lugar para encontrar hospedaje y restaurantes. Nosotros recomendamos los hostales
La Plaza (ubicado en la placita de armas), Colca y Posada del Inca, ambos en la calle Salaverry.
Todo un espectáculo es ver a las mujeres de la zona vistiendo trajes finamente bordados cuya confección es considerada única en todos los Andes. También es casi una obligación visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Chivay, restaurada hace más de cien años y con hermosos retablos neoclásicos en su interior. Otro lugar de visita impostergable es el Mirador del Puente, desde donde se pueden lograr impresionantes vistas del cañón.
Desde Chivay el paseo continúa por los otros catorce pueblos de la zona, cada uno con sus respectivos atractivos turísticos, destacando sus antiguas iglesias y casonas.
Yanque, Achona, Maca y Pinchollo son las localidades más visitadas de la margen izquierda del Colca, mientras que Corporaque, Ichupampa, Lari y Madrigal están situadas en la margen derecha del cañón. En Corporaque se encuentra la iglesia más antigua del valle, construida sobre el palacio de una de las esposas del inca Mayta Cápac. Cuenta la historia que los españoles encontraron el edificio totalmente recubierto con planchas de cobre, las que terminaron convertidas en una campana de la iglesia local.
El Cañón del Colca ha sido considerado como una de la siete maravillas naturales del mundo. Su profundidad alcanza los 3,400 metros en ambas laderas, generando una sucesión de pisos ecológicos de inigualable belleza. Si bien los circuitos turísticos permiten conocer las zonas más espectaculares del cañón, muchos turistas prefieren recorrerlo a pie, en bicicleta o en auto propio. Depende del gusto y del presupuesto.
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