Cuando La Nationai Geographic Society presentó en sociedad a la momia hallada en la cima de un volcan arequipeño -en una ceremonia a la que asistieron Bill y Hillary Clinton- comparó el hallazgo con el de
Machu Picchu y con el de las Tumbas Reales de Sipán, y la bautizó "la Dama de Ampato". Sin embargo, ella ya se había ganado el corazón de sus paisanos quienes la siguen llamando Juanita, en alusión a su descubridor Johan Reinhard, célebre estudíoso de los santuarios del altura americanas. Desde entonces Juanita se ha convertida en la niña más popular de
Arequipa y en visita obligatoria para los turistas que llegan a la Ciudad Blanca: Para la ciencia empero, Juanita brindó luces sobre el pasado prehispánico peruano y las complicadas ceremonias en honor a las montañas, nevados y volcanes de la Cordillera de los Andes. Al mismo tiempo, dio nuevas luces sobre el origen del hombre americano y las sucesivas migraciones que poblaron nuestro continente: en el análisis genético de "Juaníta" se descubrió similitudes con el de un pueblo coreano y con una tribu panameña, lo cual podría determinar el largo camino recorrido por nuestros antepasados.
Desde entonces, el estudio de los santuarios de altura se ha convertido en toda una disciplina científica que ,entre otras cosas; ha descubierto caminos que vinculan a todos las picos nevados de la zona. Si en otras zonas del Perú el culto a las montañas mantiene cierta vigencia disfrazado con ceremonias cristianas, habría que imaginase lo que sucedíó hace apenas 500 años en territorio arequipeño, donde estos dioses nevados cobraban vida al producir, temblores, fumarolas o violentas erupciones.
Es así como Juanita" ha demostrado que los estudios arqueológicos son perfectamente compatibles con el turismo.