Ica es un milagro de vida en medio del desierto. Un paisaje lunar de enormes dunas, pampas interminables y ásperas quebradas acompañan al viajero durante casi todo el recorrido. Es un planeta de arena, piedras, hierro y salitre.
Ica no sabe de sierras nevadas ni de selvas. Es un espacio casi plano donde los poblados surgen como grandes oasis rodeados de campos de cultivo que aprovechan al máximo el caudal de sus escasos ríos y los milagrosos manantiales subterráneos: la vida surge del fondo de la tierra desde acueductos construidos por anónimos ingenieros que cientos de años atrás lograron sembrar un área muy superior al actual.
Pero el árido paisaje contrasta con la alegría de su pueblo. Siempre una sonrisa, un gesto amable, una muestra de hospitalidad. Será por eso que es uno de los lugares más visitados del Perú. Por eso y por su imponente geografía, por sus monumentos históricos, por sus fiestas tradicionales, por la enorme variedad de sus cultivos, por sus célebres licores, por sus rincones de fe y misticismo, por su gente de todos los colores. Blancos, negros, chinos y cholos comparten las mismas esperanzas, el mismo cariño por la tierra, la misma tenacidad a la hora de enfrentar los caprichos de su traviesa geología, no en vano la placa de Nazca goza de una tenebrosa fama internacional.
Terremotos, maretazos, inundaciones y ventarrones han puesto a prueba la férrea personalidad del iqueño, su carácter tenaz y creativo, su alegría permanente.
Así como el agua se oculta bajo la arena hasta brotar en los pozos y acueductos prehispánicos, así también los primeros rastros de la historia de
Ica estuvieron ocultos durante siglos bajo las ardientes arenas del desierto de Paracas, hasta que Julio C. Tello las reveló al mundo desenterrando sus impresionantes necrópolis. Si los egipcios dejaron a la posteridad sus monumentos funerarios, la Cultura Paracas hizo lo propio con sus imponentes mantos, verdaderas obras maestras del arte textil que acompañaban en el largo camino de la muerte a los grandes señores del lugar.
Más al sur floreció la Cultura
Nazca, célebre por su colorida cerámica, su orfebrería y por sus obras de irrigación que hicieron florecer al desierto aprovechando las aguas subterráneas y el escaso caudal de sus ríos. Pero son los geoglifos de las pampas de Nazca lo que más impresiona al visitante con sus extrañas figuras y sus innumerables líneas que atraviesan el desierto.
Se puede decir que los primeros turistas que llegaron a
Ica fueron los españoles comandados por Diego de Almagro, quienes recorrieron el departamento como anticipándose a esa odisea que sufrieron en los desiertos del norte chileno.
Sin embargo, fue el conquistador don Nicolás de Rivera el primer encomendero de
Ica y el primero en recorrer el actual territorio del departamento hasta las poblaciones de Acarí (extremo norte de Arequipa) que por aquel entonces era la zona más poblada de
Ica.
Años después, el virrey don Diego López de Zúñiga y Velasco ordenó la fundación de una ciudad en la región, más precisamente en la zona de Luren, con el nombre de Villa de Valverde. Allí funcionó la capital hasta el fatídico 12 de mayo de 1664 cuando un terremoto derrumbó todas las construcciones de lca dejando un saldo de medio millar de víctimas.
Pisco compite en importancia con la capital. Sus célebres licores y su próspera economía agraria le han otorgado fama mundial. Fundado en 1640, tuvo que cambiar de lugar luego del devastador terremoto de 1687 y de los sucesivos ataques de los piratas. Años después el virrey Conde de Moncloa ordenó su nueva fundación con el nombre de Villa de Nuestra Señora de la Concordia de Pisco, nombre con el que fue conocido hasta 1832, cuando se le denominó Villa de la Independencia, en homenaje al desembarco de la expedición libertadora del general José de San Martín. Será por eso que esta ciudad guarda un temperamento netamente republicano. Por si fuera poco, Pisco es la puerta de ingreso a la Reserva Nacional de Paracas.
Chincha hizo fama por su pueblo de agricultores y pescadores, considerados los mejores navegantes del Tawantinsuyo. Fue Diego de Almagro quien fundó la primera ciudad, Santiago de Almagro, que luego desapareció para ser reemplazada en 1571 con el nombre de Pueblo Alto de Santo Domingo. Su fama, empero, proviene del cercano distrito El Carmen, considerado el corazón negro del Perú.
Nazca y Palpa son otros lugares de gran atractivo turístico ...pero o mejor acompáñenos en nuestro recorrido por el departamento de Ica oasis de encanto.