Muchos se conforman con recorrer la ciudad del
Cusco y el circuito de Sacsayhuamán para decir que ya conocen la Capital Histórica del Perú. Otros le añaden el largo peregrinaje por los caminos del inca rumbo a
Machu Picchu y se dan por satisfechos, pero la verdad es que no se puede visitar
Cusco sin conocer el Valle Sagrado de los incas, uno de los rincones más hermosos de la geografía peruana e imprescindible para comprender la cosmovisión incaica.
El circuito preferido es el que se inicia en Pisac y termina en Ollantaytambo, surcado en todo el camino por las aguas del río Vilcanota, el río sagrado del Tawantinsuyo. Porque todo es sagrado en este hermoso valle cusqueño: el aire que se respira, los impresionantes nevados que gobiernan la zona, el cauce serpenteante del Vilcanota, los sembríos que dan color a la tierra, los andenes que trepan los abismos de las montañas formando jardines colgantes de inigualable belleza y los tradicionales poblados que se suceden en el camino.
En la Plaza de Armas del
Cusco se pueden contratar los tours para el Valle Sagrado, pero la ruta favorita es la que parte del paradero de buses de la calle Tullumayo, en el centro del
Cusco, y termina 31 kilómetros al noreste de la ciudad en el pintoresco Pisac. Desde ahí se puede seguir hacia Calca, Coya, Lamay, Urubamba y Ollantaytambo, y para cerrar el círculo se puede retornar a
Cusco por la ruta Moray, Maras, Cruz Pata y Chinchero.
Lo recomendable es dedicarle todo un fin de semana para pasar la noche en Pisac o en Urubamba y mejor aún si se van tomando los buses que hacen el recorrido a lo largo y ancho del valle.
Los Jardines Colgantes de Pisac
La ruta
Cusco-Pisac pasa por Sacsayhuamán, Puca-Pucara y Tambomachay hasta cruzar un enorme valle cubierto de sembríos para ir ascendiendo por una garganta rocosa hasta la cumbre de una montaña ubicada exactamente frente a Pisac. El recorrido no dura más de 40 minutos y pasa por un mirador natural desde donde se puede contemplar el Valle Sagrado.
Al descender se cruza un puente sobre el Vilcanota hasta el paradero final, ubicado al final de la calle Bolognesi, la más comercial de Pisac, donde se ubican las viviendas talleres de los principales artistas populares. Siguiendo esta calle se llega hasta la plaza central de la ciudad, donde funciona una feria artesanal permanente.
Los artesanos de Pisac son famosos por su cerámica (utilizando la singular arcilla de la zona). Lo mejor es detenerse en Bolognesi 551, domicilio de don Plácido QiIlo Zegarra, ex alcalde de Pisac y gran conocedor de las tradiciones populares de la zona. Su entusiasmo y amor por la ciudad contagia a los visitantes y recomendamos confiarle observar su colección de fósiles y artesanías.
Unos pasos más allá está la vivienda de don Hugo Calderón Pérez, célebre artesano de Pisac (sus obras se venden en España y Estados Unidos) donde se pueden adquirir sus hermosos tableros de ajedrez incas versus españoles a precio de mayorista, mientras se observa su pequeño taller.
En la placita de armas hay un hostal con los servicios básicos, pero en las afueras de se ubican hoteles rodeados de bosques de eucaliptos y sembríos de pan llevar, con una vista espléndida de los nevados y de las ruinas incaicas.
Pero Pisac es uno de los lugares más visitados del Valle Sagrado por sus impresionantes monumentos arqueológicos, sólo comparados con los de
Machu Picchu. Desde la carretera se observan su enorme sistema de andenería incaica (aún útil para la agricultura) que ascienden por los abismos semejando enormes jardines colgantes.
Pero el plato de fondo en Pisac es la visita al monumento arqueológico situado en las alturas de la montaña que domina la ciudad. Se puede ascender a caballo o a pie pagando la visita en garita del INC. Pero si se quiere ahorrar tiempo y estado físico, la solución es contratar un taxi local hasta la cima de la montaña y desde ahí se puede descender por un impresionante camino inca pasando por las varias construcciones incaicas, cementerios y andenes hasta llegar al recinto del Intihuatana, un conjunto arqueológico de piedra finamente tallada rodeado por un imponente torreón circular. Por si fuera poco, desde las alturas de Pisac se puede tener una excelente vista del Valle Sagrado de los Incas.
Desde Pisac se continúa camino hacia Calca, pasando por Coya y Lamay, donde se pueden visitar las aguas termales y contemplar las andenerías. Luego se llega a Urubamba, una de las zonas de mayor atractivo turístico del Cusco, que brinda al visitante todo tipo de servicios y todo el esplendor del paisaje que dio fama al valle Sagrado de los Incas. No en vano hubo clérigos convencidos que el Edén estuvo situado en Urubamba.
La Ciudad que conserva la tradicional arquitectura colonia española con sus calles estrechas y sus viviendas de adobe con arcos y techos de tejas rojas. Hay hoteles para todos los gustos y presupuestos y agencias que brindan la posibilidad de una jornada de turismo de aventura, empezando por una sesión de canotaje en el Vilcanota, ciclismo de montana o caminatas por la zona. En todo caso, basta con una tarde en las playas del río, bajo el ardiente sol andino o a la sombra de los bosques de eucaliptos.
Desde Urubamba se puede continuar hasta Ollantaytambo, pero también existe la posibilidad de llegar directamente desde el
Cusco en tren (kilómetro 65) o en bus.
Ubicado a 2,700 msnm, Ollantaytambo es célebre por sus impresionantes monumentos incaicos: su asombrosa fortaleza, los descomunales monolitos de granito rosado que conformaban en Templo del Sol, los muros y galerías del Adoratorio, los tronos pétreos de Ñustaqtianan, la fuente de agua labrada en roca viva y las hornacinas del Incahuatana; conforman uno de los circuitos arqueológicos más imponentes del Perú, cerrando el circuito turístico del Valle Sagrado de los Incas.
El Pisac Raymi
Hace unos años se realizó en Pisac la ceremonia del Inti Raymí (24 de junio) con la intención de atraer turistas hacia el Valle Sagrado de los Incas. Pese a que no contó con la presencia masiva de visitantes, en ANDARES creemos que se trata de una buena alternativa para evitar el deterioro de Sacsayhuamán (sede "oficial" del Inti Raymi) que termina convertida en una enorme letrina pública y en un basural, afectando la estructura pétrea de sus terrazas. Incluso, muchos visitantes extraen piedras de los muros para preparar sus fogatas mientras dura la ceremonia:
Pisac, en cambio, cuenta con espacios suficientes para albergar a los turistas sin afectar los monumentos arqueológicos, permitiendo además una tarea más efectiva de los vigilantes del INC. Al mismo tiempo, serviría para descentralizar el flujo de turistas a la del Cusco, permitiendo el desarrollo de las zonas vecinas a la capital.