Se hace camino al andar
La alternativa favorita de los turistas amantes de la aventura es la ruta de los caminos incas que parten del kilómetro 88 de la vía férrea, en el punto denominado Korihuayrachina, pasando Ollantaytambo. Hasta allá se llega en tren (que se detiene en el puente inca desde donde se da la partida a los caminos) o en buses hasta Chillca.
Lo mejor es contratar una agencia de viajes. La ruta la realizan en cuatro días y tres noches, incluyendo transporte en bus hasta Chillca, tres comidas al día, equipos para el campamento, "porteadores" (indispensables para cargar con la mochila) y la tarifa de ingreso al
camino inca.
Si se cuenta con envidiable estado físico para caminar 40 kilómetros cargando mochilas, carpas, cocinas de campaña, ollas, linternas, alimentos, botellas de agua y bolsas de dormir, etc. Si es capaz de soportar las temperaturas glaciales de las noches y el agobiante calor del día y si se cuenta con un buen mapa con curvas de nivel; entonces nada mejor que reunir un grupo de amigos y mandarse a la aventura siguiendo las indicaciones y advertencias que oportunamente ha colocado el Instituto Nacional de Cultura en todo el camino hacia Machu Picchu.
Esta última opción, sinceramente, no la recomendamos si es que no se tiene experiencia en este tipo de caminatas. En todo caso, está terminantemente prohibido acampar en los restos arqueológicos que se suceden en el camino, prender fuego cerca a los pastos secos, botar basura en la ruta y usar detergentes en los riachuelos o espejitos de cielo de la zona. De no cumplir estos requisitos se puede pasar un papelón ante los celosos vigilantes del INC cusqueño.
En Cusco existen varios locales que alquilan equipos de campaña, pero durante la temporada alta pueden ser escasos debido a la gran demanda de los turistas. Al mismo tiempo, es recomendable darse una vuelta por la farmacia más cercana y adquirir repelentes, pastillas para el soroche, protector solar, vendas, frotaciones para el dolor muscular para que las piernas no se queden en el camino.
La ruta por los caminos del inca es una experiencia inolvidable. Saliendo de Korihuayrachina, el punto de partida es un impresionante puente incaico sobre el Vilcanota. Desde ahí se sigue una ruta paralela al río Cusichaca hasta el abra de Wartiwañusca (4,200 msnm). Hasta allí el INC ha instalado cuatro zonas aptas para campamentos, con los servicios básicos para los caminantes.
La ruta baja hasta la quebrada del río Paqaymayo y vuelve a ascender hasta un abra ubicado a 3,800 msnm, desde donde se contemplan las impresionantes construcciones incaicas de Runquracay. Se sigue por un hermoso camino empedrado hasta las ruinas de Sacyamarca, con su arquitectura similar a la de Machu Picchu, donde existe un lugar vecino para acampar. Todo esto siguiendo una paralela al cauce del río Llullucnayoc.
Veredas de piedra, túneles cavados en la roca y una vista espectacular de los nevados cercanos, acompaña a los caminantes hasta los abismos del cañón del Vilcanota. Lo mejor es acampar en esa zona para contemplar el cambio rotundo del paisaje, donde las altiplanicies andinas cubiertas de ichu se transforman en precipicios cubiertos de bosques, ocultando una fauna y flora propia de la selva tropical.
Una vez repuestos de la emoción se inicia el descenso por cientos de escalinatas que bajan formando escaleras de caracol esculpidas en la roca hasta la ciudadela Phuyupatamarca ("Pueblo sobre las nubes"). Dos horas más abajo nos espera el albergue del INC, vecino a las ruinas de Wañay Wiyna ("Eternamente joven"), donde se puede almorzar antes de continuar en el último tramo del
camino inca que llega a Machu Picchu.
Kilómetro 104
Si la idea es visitar Machu Picchu por los caminos del Inca pero no se cuenta con presupuesto y tiempo suficiente para realizarla, el INC ha implementado una nueva y fascinante ruta que parte del kilómetro 104 de la vía férrea y que permite llegar en un solo día a Machu Picchu.
Para esto es indispensable tomar el tren, bajar en el kilómetro indicado, cruzar un puente colgante sobre el Vilcanota y pagar el ingreso en la garita del INC. Unos pasos más allá se pueden visitar las edificaciones incaicas de Chachabamba, con edificios similares a los de Machu Picchu rodeando una antiquísima huanca o piedra ceremonial.
De ahí se sigue una impresionante ruta de ascenso acompañados por el tronar de los rápidos del río Vilcanota que corren 400 a 500 metros abajo, en el fondo del cañón. A una hora de camino surge entre la cordillera la imagen del nevado Wacay Wilca (" El dios que llora") más conocida como "Verónica".
Pero más sorprendente aún es comprobar el repentino cambio de pisos ecológicos, cuando en una intersección de la montaña cubierta de cacto y arbustos surge inesperadamente el paisaje tropical y húmedo de la selva. Lianas, árboles frondosos que cuelgan del abismo, filtraciones de agua que brotan de las paredes rocosas, van acompañando nuestros pasos mientras cruzamos puentes de madera y escaleras de piedra que parecen suspendidas sobre el precipicio.