Sí, piedra sobre piedra, los Sachapuyo fueron construyendo magníficas ciudadelas en las cimas de las montañas de la imponente vertiente oriental de los Andes peruanos.
Así, piedra sobre piedra,
Kuélap surge como una joya entre la neblina, hermética e inexpugnable, invitando a descifrar sus misterios, escondiendo para siempre esas manos anónimas que la erigieron sobre los abismos,
como un vigilante pétreo e inmortal, como un monumento eterno de un pueblo perdido en la historia.
Kuélap es al departamento de Amazonas lo que Machu Picchu es al Cusco. Pero Amazonas esconde mucho más y lo invitamos a descubrirlo.
Amor peruano
En el departamento de Amazonas existen los hermosos paisajes de su variada geografía, imponentes ciudadelas prehispánicas en muy buen estado de conservación, ciudades de arquitectura colonial donde el tiempo parece detenido, bellos escenarios para los deportes de aventura y la fina hospitalidad de sus pobladores son algunas de las maravillas , que esperan a los visitantes.
La historia de Amazonas se remonta a la civilización de los Sachapuyo (Sacha, monte. Puyo, neblina) un pueblo orgulloso y creativo que edificó imponentes ciudadelas en las cumbres de las montañas para poder utilizar al máximo las escasas tierras cultivables de su accidentado dominio, aprovechando el frío de las alturas para almacenar sus cosechas.
El 5 de setiembre de 1538, el conquistador Alonso de Alvarado funda San Juan de la Frontera de los
Chachapoyas, primero en la zona de Jalca para luego ser trasladada a su actual asentamiento como capital departamental. Desde ahí partieron todas las expediciones para la conquista y colonización de la amazonía y durante siglos fue considerada la capital del oriente peruano.
En las vecinas Pampas de Higos Urco se libró la Batalla del mismo nombre antes que San Martín proclamara la independencia del Perú y esta fue una de las razones para que Amazonas fuera reconocido como departamento por ley del 21 de noviembre de 1832.
Con el transcurrir de los años, parte de su territorio se toma como base para la formación de los departamentos de Loreto y San Martín; sin embargo Chachapoyas se mantuvo como centro de operaciones para la conquista de la selva. En 1843 el juez Juan Crisóstomo Nieto informó oficialmente la existencia de una inmensa ciudadela fortificada, a la que denominó Kuélap y que llamó la atención de conocidos científicos y expedicionarios. Entre ellos figura Antonio Raimondi, Arturo Werthemann, Charles Wiener y Adolph Bandelier; entre otros. Pero es en 1970 cuando se realiza la primera excavación arqueológica de importancia, a cargo del peruano Arturo Ruiz Estrada, y entre los años 1985-87 el arqueólogo Alfredo Narváez realiza la más exhaustiva investigación de la zona.
Más al sur se encuentra Pomacocha, con toda la belleza y majestuosidad de las lagunas andinas, pero a sólo 2 mil metros sobre el nivel del mar, con aguas tibias y rodeado de un hermoso paisaje de ceja de selva. Los expertos coinciden en señalar a Pomacocha como el escenario más adecuado para la práctica de deportes acuáticos. En la misma provincia de Bongará, se pueden observar las más bellas orquídeas y al mono choro de cola amarilla, especie única en el mundo. Otros puntos de atracción turística son las aguas termales de Corontacacha.
Muy cerca de
Kuélap, en la misma provincia de Luya, se encuentran otros importantes yacimientos arqueológicos: Chipuric, Revash, Carajía, Pueblo de los Muertos y Gran Vilaya; lugares que aún esperan una exhaustiva investigación para develar sus secretos escondidos durante siglos.
Al norte, en cambio, los turistas pueden tomar contacto con tribus de Aguarunas-huambisas y, cerca de la frontera, con los misteriosos jíbaros.
Por todo esto ANDARES dedica este fascículo al departamento de Amazonas, uno de los rincones del Perú que ofrece una variada oferta de lugares turísticos y que merece mayor atención gubernamental y privada para desarrollar una zona que, al igual que su afamado aguardiente "Amor Peruano", luego de probarlo hay que repetir el trago para gozar de todo su sabor nacional.
Toda una aventura
"Toda una aventura". Esa es la frase para definir un recorrido por el departamento de Amazonas, pues con empeño y trabajo los operadores turísticos están implementando el circuito nor oriental, un circuito oficial que permita a los peruanos o a los extranjeros visitar sus atractivos turísticos.
En este particular caso nosotros hicimos es volar desde Lima hasta Tarapoto y por tierra seguir la ruta que une a esta ciudad con Moyobamba, Rioja, Nueva Cajamarca, Pomacocha y Chachapoyas. Es una ruta que promete un viaje inolvidable.
Saliendo de
Tarapoto atravesamos enormes zonas de cultivo y vamos ascendiendo por las estribaciones de la cordillera oriental de los Andes hasta llegara Pomacocha (Lago de los Pumas), considerada la puerta de ingreso al departamento de Amazonas y uno de los parajes más bellos del Perú. Llegamos al atardecer luego de seis horas de viaje. La fría brisa del lago nos recordó que estábamos a dos mil metros sobre el nivel del Océano Pacífico. Desde la carretera el lago se va vislumbrando como un enorme espejo de agua rodeado de montes cubiertos de vegetación y de tierras de cultivo. A esa hora sus tranquilas aguas reflejaban el estallido de colores rojos y amarillos del cercano crepúsculo. En una de sus orillas caía una tenue llovizna que espantaba a las garzas.
El pequeño poblado de Pomacocha, con casitas cubiertas de tejas, apenas ocupa una esquina del lago y acentúa el paisaje serrano de la zona.
Conforme nos acercábamos a la orilla no pudimos evitar comparar a Pomacocha con otras hermosas lagunas andinas, de aguas casi congeladas, rodeadas de montañas rocosas y cimas cubiertas de nieve a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Pomacocha es igual de bella, pero sus aguas son tibias y el paisaje que la rodea corresponde a la ceja de selva, con días muy calurosos y noches frías pero soportables... y sin el temor a que el soroche nos sorprenda remando en medio de la laguna.