EI departamento de San Martín es uno de los lugares más privilegiados del Perú para desarrollar el turismo: Sus impresionantes y poco estudiados yacimientos arqueológicos, su rica historia de exploración, conquista y rebeldía; sus prósperas ciudades pobladas de gente alegre y hospitalaria; y su geografía de montañas cubiertas de bosques tropicales, con ríos navegables, lagunas escondidas y misteriosas cataratas garantizan una jornada turística inolvidable.
Por si fuera poco, San Martín es uno de los pocos departamentos del Perú que no ha sufrido los embates del Fenómeno del Niño, y donde la tranquilidad paz es una realidad.
Los circuitos de
Tarapoto, Laguna Azul, Lamas, Rioja o Moyobamba ofrecen una excelente infraestructura de servicios al viajero y cuenta con pisos ecológicos sólo comparables con los de Costa Rica, uno de los países más visitados por turistas europeos y norteamericanos ansiosos de climas tropicales.
Pero antes de visitar San Martín es necesario saber que su historia se remonta cientos de años antes del apogeo incaico, cuando anónimos constructores enfrentaron la difícil geografía para edificar impresionantes ciudadelas que se mantuvieron escondidas durante siglos en la espesura de los bosques de neblinas.
El Gran Pajatén, ubicado en el corazón del Parque Nacional Río Abiseo, fue descubierto en 1963 y sigue proporcionando sorpresas a los exploradores que se atreven a visitar el lugar luego de una durísima travesía.
Su capital, Moyobamba, fue fundada en 1539 por el conquistador Alonso de Alvarado y durante siglos fue el punto de partida para numerosas expediciones de colonización y conquista de la Amazonía. En 1821 encabezó la adhesión de las ciudades amazónicas a la independencia del Perú y hasta principios de siglo fue la capital histórica de la provincia de Maynas hasta la creación política de los departamentos de San Martín y Loreto.
Tarapoto, en cambio, es la puerta de ingreso para conocer San Martín. Considerada la capital comercial del departamento, esta ciudad cuenta con un aeropuerto que recibe vuelos desde Lima, excelentes hoteles y adecuados circuitos turísticos que empiezan en los bellos paisajes que rodean la ciudad, siguen por la pequeña y pintoresca Lamas -cuna de una antiquísima población que aún conserva sus tradiciones y costumbres ancestrales- y Ilega hasta los paradisíacos Laguna Azul y Lago Lindo, dos espejos de agua de fama internacional por la belleza de su paisaje.
Desde Tarapoto también parten los circuitos para conocer otras ciudades sanmartinenses, conectados a través de la carretera Marginal con Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas, y con Yurimaguas, en Loreto.
"¿Esta maravilla es el Perú?" -nos preguntó un relajado turista limeño mientras contemplaba un espectacular crepúsculo a orillas de la Laguna Azul, con su vaso de cerveza heladita en la mano, bajo un cielo igual de azul y rodeado de montañas pobladas de bosques y sembríos.
En el horizonte las nubes estallaban en colores rojos y amarillos, presagiando el final del día. Sin esperar una respuesta, el mismo turista prosiguió pensando en voz alta: "A esta hora estaría en Lima metido en la oficina o en el auto requintando a medio mundo por el tráfico y asfixiándome con el humo de los automóviles".
Estábamos descansando en el hotel Puerto Patos-Sauce Lodge, a orillas de la Laguna Azul luego de una larga jornada de contacto directo con la naturaleza, de recorrer trochas en medio de la selva, de navegar en los rápidos del río Mayo y de refrescar el calorcito local al pie de una catarata.
Estábamos cansados pero felices luego de comprobar el porqué San Martín es un paraíso a Un escondido para los turistas peruanos y extranjeros.
Días antes un vuelo de apenas 45 minutos nos trajo a
Tarapoto, punto de ingreso casi obligatorio al departamento de San Martín. Apenas descendimos del avión olvidamos los 38 grados de calor cuando dos bellas muchachas nos dedicaron una amable sonrisa a manera de bienvenida, mientras el acento cantarín de los pobladores otorgaba su cuota musical al ambiente.
Mientras esperábamos nuestros equipajes, no pudimos evitar el recuerdo de este mismo aeropuerto hace pocos años, cuando los pasajeros teníamos que pasar el control de huraños soldados y policías armados hasta los dientes, cuando los pobladores sólo dirigían miradas furtivas y evitaban a los foráneos, cuando todo visitante era visto como sedicioso o como narcotraficante.
Pero estos recuerdos son cosas del pasado. Hoy en día Tarapoto es un modelo del proceso de pacificación y laboriosidad nacional.
Fue así como llegamos al hotel Puerto Palmeras- Tarapoto Resort, situado a sólo tres kilómetros de la ciudad y con las suficientes comodidades como para olvidar cualquier trámite, desde la alimentación básica hasta los más completos circuitos de turismo de aventura. Además, tuvimos la suerte de contactar con su propietario, Carlos Gonzáles Henríquez, quien sin mucho insistir se ofreció como guía oficial de nuestro largo reportaje.
En sus 21 hectáreas de extensión el hotel Puerto Palmeras ofrece todas las alternativas para un merecido descanso de fin de semana o como punto de partida para emprender una larga jornada de safari fotográfico por la espesura de la selva sanmartinense.
Con una arquitectura que semeja un pequeño poblado colonial, incluyendo una hermosa parroquia, las habitaciones de Puerto Palmeras tienen todas las comodidades incluyendo una terraza con vista a bosques y jardines. En su piscina olímpica se puede practicar balón-mano con arcos de fútbol y tableros de básquetbol. Su restaurante ofrece platos típicos e internacionales y cuenta con una laguna propia donde se puede navegar en canoa o catamarán hasta una pequeña isla poblada de monos, guacamayos tortugas charapas. También ofrece servicios de sala de convenciones o equipos para realizar la más dura jornada de deporte de aventura, con bicicletas de montaña, caballos, botes de goma o kayacs. Por si fuera poco, tiene una sala de exhibición con óleos de los mejores artistas plásticos de Tarapoto y Yurimaguas. Es por eso que muchos turistas optan por permanecer en el hotel sin salir de sus instalaciones mientras dura su estadía.