Texto y fotos: Roberto Ochoa
Chacas es un pueblo convertido en modelo de desarrollo turístico y económico, con una pectacular ruta que bordea los picos de la Cordillera Blanca, un taller cooperativo integrado por jóvenes artistas locales que exporta a Italia finos muebles de madera, además de la producción masiva de una varidada de papa y una brillante oportunidad de conocer al párroco Hugo de Censi, gestor de este milagro económico y social inspirado en la obra de San Juan Bosco.
“Yo no creo en milagros, creo en la fe y en la obra del hombre... Milagros son los que realiza la ciencia", nos dice humildemente el padre Hugo de Censi, párroco de Chacas, un poblado rodeado de sembríos de panllevar ubicado en el corazón andino del departamento de Ancash.
Pero sólo un milagro puede describir el proceso de desarrollo económico y social que se ha producido en Chacas por obra y gracia de este cura salesiano nacido hace 81 años en Polaggia, norte de Italia, y afincado en el Perú desde 1976.
Desde entonces Chacas se ha convertido en la zona más próspera de la provincia de Asunción y en un lugar de gran atractivo turístico capaz de competir con los circuitos vecinos del Callejón de Huaylas y del Callejón de Conchucos.
En los últimos años Chacas también ha sido escenario de un milagro económico con la masiva producción de la "papa chacasina", una variedad lograda en los laboratorios del Centro Internacional de la Papa -para variar, a pedido del padre Hugo de Censi y que ahora se cosecha en toda la provincia y en otras localidades del Perú.
MILAGRO DE MAMA ASNU
En Chacas están convencidos de que la presencia del padre Hugo de Censi es una obra más de la milagrosa Virgen de la Asunción, conocida en toda la provincia como Mama Ashu.
Una anécdota local -que el padre Hugo se niega a reconocer- cuenta que mientras oficiaba su primera misa dominical, una anciana se acercó al altar en muy mal estado de salud, casi agonizante, a pedir la ayuda del párroco. Pero no había ni un sólo médico en el pueblo y las postas de salud estaban a días de distancia. Así que el padre ofreció los primeros auxilios y sólo atinó a rezar pidiendo un milagro de Dios para la recuperación de la anciana campesina.
-¡Dios mío, por favor, salva a esta feligresa! -imploraba el párroco.
Pero la paciente falleció poco tiempo después en los brazos del cura. Dicen que decepcionado y desesperado, el padre Hugo imploró en voz alta el auxilio divino hasta que se escuchó una voz solemne y poderosa:
-¡Hijo mío, mejor construye un hospital!
Hoy en día lo primero que llama la atención de los visitantes es el hermoso Hospital Mama Ashu, que de lejos semeja un hotel cinco estrellas, y de cerca cuenta con la tecnología y comodidad digna de la mejor clínica limeña. Allí acuden pacientes de toda la provincia que son atendidos por médicos y enfermeras italianas y peruanas, quienes ofrecen servicio voluntario por un tiempo determinado. Se trata de un hermoso edificio de dos plantas que guarda el diseño urbanístico local, con sus paredes de piedra, tejas en los techos y hermosos balcones de madera tallados con imágenes de santos patrones de toda la provincia.
Esta bella arquitectura también se puede gozar en la plaza principal de Chacas, donde resaltan los balcones del local municipal y de todas las casas ubicadas en el perímetro de la plaza, coronada con la hermosa iglesia reconstruida durante la gestión del padre Hugo que mantiene el diseño colonial de doble campanario con el agregado del fino portón tallado y un hermoso vitral en la parte superior del frontis.
En su interior llama poderosamente la atención los ángeles de madera que adornan los tubos del órgano, el vitral interior, las puertas y las butacas. Pero es su viejo altar bañado en pan de oro, ahora reconstruido, la obra de arte mejor conservada de toda la provincia. Las calles principales han sido empedradas para conservar su aspecto pueblerino y tradicional, pero en las afueras del centro aún son intransitables algunas pistas sin asfaltar, "adornadas" con obras pública de agua y desagüe inconclusas.
Chacas, empero, es el pueblo más bello de todo el departamento de Ancash si lo comparamos con Huaraz, Huari, Carhuaz y otras ciudades de gran afluencia turística. Sus pobladores y autoridades han comprendido que el hecho de mantener su arquitectura y su trazo urbanístico tradicional es fundamental para hacer de la zona una plaza turística. No como en otras localidades del Perú, donde alcaldes y burócratas del Ministerio de la Presidencia han transformado sus plazas y monumentos con diseños de pésimo gusto dizque en nombre de una supuesta modernidad.