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ANDARES
LA CRUZADA DE PORCON
Al amanecer del Domingo de Ramos en Porcón, población ubicada a catorce kilómetros de Cajamarca, es más brillante que de costumbre. Cuarenta cruces cubiertas de imágenes y espejos reflejan la intensidad del cielo azul cajamarquino. Es el inicio de un día que marcará el inicio de una celebración preparada durante todo un año. Se trata de la fervorosa Fiesta de las Cruces de Porcón.
Una fiesta cerrada, donde los extraños no tienen, o no les permite participar: Sólo les corresponde a estos últimos descendientes de los Cañaris, los cuáles dieron dura batalla al ejército de Huayna Cápac, y que luego de ser sometidos, fueron trasladados hasta las cercanías de Caxamarca. Y allí quedaron.
Estas impresionantes cruces son armadas y vestidas por miembros elegidos de la comunidad durante cuatro domingos previos. El trabajo es asumido con mucha devoción y entrega. Sobre un armazón de madera y carrizos de tres metros de altura, colocan la cruz en el centro y alrededor de ella distribuyen imágenes de Jesús, la Virgen, santos, completándola con los espejos. Después es adornada con hojas de palma, romero y flores que existen en abundancia en los valles aledaños. Al final, las cruces llegan a pesar más de sesenta kilos que el "cargador" llevará hasta la casa del mayordomo, el personaje principal de la fiesta.
Allí encontrará la imagen del Señor de Ramos, que a mediodía del domingo, será trasladada en medio de una impresionante procesión hasta la capilla de Porcón.
Y aquí cumple una labor trascendental "Señorca", la burrita que sólo tiene esa misión en la vida: trasladar la imagen del Señor de Ramos hasta la iglesia del caserío. Un día antes, el apreciado cuadrúpedo recibe un baño con jabón perfumado y un cuidadoso "corte de pelo", para estar presentable ante la magnitud del evento.
Al día siguiente, Domingo de Ramos, comienzan a llegar la primeras cruces, acompañadas en medio de oraciones y cánticos en quechua hasta la casa del mayordomo. Allí, las cuarenta cruces harán una reverencia en dirección hacia la habitación donde se encuentra la santa imagen. El mayordomo recibe a los visitantes con abundante "cachito", chicha fermentada de maíz, además de abundante comida y aguardiente.
Al mediodía, todos los cargadores con sus cruces se colocan detrás del Señor de Ramos, que inicia su recorrido montado sobre "Señorca", jalada por los "ángeles", que son niños vestidos coloridamente. A ellos se suman también los "apostoles" , los
cuales llevan coronas de rama de olivo y tienen la responsabilidad de velar por el orden y la seguridad del Señor.
Un largo recorrido donde la multitud se desplaza por pequeñas quebradas, acompañando la imagen y las cruces, con cánticos, rezos y sorbos de cachito, hasta la pequeña iglesia de adobe y pintada de blanco. Finalmente al llegar a la explanada de la iglesia, rodean la imagen y esperan que se realice la misa por el cura del pueblo.
Terminada la misa, la imagen nuevamente sale en procesión, pero sólo en los límites de la iglesia. Mientras tanto, los fieles consumen comidas y bebidas para llegar luego a
la casa del "Gloriero", el mayordomo del final de la fiesta. Allí se brinda con chicha y aguardiente, y luego una a una, las cruces vuelven a sus lugares de origen.
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