Por: Roberto Ochoa B.
Fotos de José Alva S.
En la zona se preserva una joya arqueológica a la que algunos lugareños llaman "Machupicchito", por su semejanza la ciudadela incaica.
San Juan de Iris es todo un descubrimiento. Es un pequeño poblado que corona las alturas de la quebrada de Santa Eulalia, provincia de Huarochirí, rodeado de impresionantes paisajes naturales y antiquísimos andenes. Cuenta con buenas instalaciones turísticas, veredas empedradas, un impecable local municipal y su propio museo de sitio, lo cual contrasta con el mal estado de su carretera afirmada. En sus linderos se guarda una joya arqueológica poco conocida a la que algunos lugareños llaman "Machupicchito", por su semejanza arquitectónica con la ciudadela incaica; mientras que otros la conocen como el "Markahuasí de Iris", por su cercanía a la célebre meseta ubicada en las cumbres de San Pedro de Casta. En todo caso, visitar San Juan de Iris resulta una inolvidable aventura de contacto directo con la historia, naturaleza y ecología de la zona cordillerana del departamento de
Lima.
San Juan de Iris no figura en los mapas comerciales del departamento de Lima, pero guarda un potencial turístico que puede com petir o integrarse al vecino circuito de San Pedro de Casta y la meseta de Markahuasi.
Para llegar en auto propio basta seguir el camino que asciende a San Pedro de Casta desde Santa Euialia (ver ANDARES 40 y 61) o tomar los buses que salen todos los días desde el parque Echenique en Chosica. Nosotros partimos desde el Centro Histórico de Lima en una camioneta station wagon Toyota, modelo Cariha, petrolera y aro 14 (las mismas que han invadido el avejentado parque automotor nacional), como para comprobar su rendimiento en los difíciles caminos cordilleranos del Perú y demostrar que se puede llegar sin necesidad de un 4x4. Después comprendimos nuestro error,
Tomamos la vía de pista Ramiro Prialé previo pejae) y la Carretera Central hasta pasar Chosica, y cruzamos el desvío que lleva hasta la placita de Santa Eulalia (kilómetro 39 de la Carretera Central), donde se acaba la pista asfaltada y se encuentra el último grifo con todo tipo de combustible.
Continuamos hasta el desvío de Callahuanca y seguimos la ruta que pasa por la central hidroeléctrica de Huinco, donde nos detuvimos para contemplar esta imponente obra de ingeniería hidráulica y adquirir algunos pertrechos para el largo camino que nos espera. Hasta aquí habíamos pasado por los pequeños poblados de Palle Viejo, San Jerónimo, Bellavista y Huanchumguia.
Desde Huinco se inicia uno de los caminos más impresionantes de los Andes peruanos, con abismos casi perpendiculares y paisajes de montaña que nos hacen elogiar a los anónimos obreros que construyeron estos durísimos caminos.
Basta seguir la carretera para saber que vamos por el buen sendero hasta llegar al puente Auticha, donde la ruta se bifurca: a la derecha continúa hasta San Pedro de Casta y Markahuasi. A la izquierda está la desconocida ruta que nos lleva hasta San Juan de Iris. Desde aquí empieza una carretera en muy mal estado de conservación. Calaminada en lagunos tramos, baches por doquier y la joroba en medio de la pista producida por los camiones y buses de gran tonelaje. El camino sigue en continuo ascenso con curvas cerradas y abismos, pero rodeado de un impresionante paisaje producido por la erosión del río Santa Eulalia y algunas zonas con árboles frutales. Sin duda, vale la pena detenerse para comprobar la cantidad de truchitas que pueblan los charcos y playas del río.
Casi tres horas después -luego de pasar por los caseríos de Lúcuma y Pongo- llegamos a San Juan de Iris, pero la densa neblina nos impide contemplar las casas y otras construcciones del pueblo.
Por si fuera poco, empieza una lluvia persistente que se prolonga hasta altas horas de la noche, poniendo en peligro nuestra expedición. En el ínterin y pese al frío y a los 3 mil metros sobre el nivel del mar, fuimos recibidos por don Dionisio Lozano Galarza, veterano alcalde reelecto de San Juan de Iris y el único burgomaestre de toda la provincia de Huarochirí que se ha negado a dejar las filas de Izquierda Unida. "Muchos alcaldes distritales de Huarochirí, que antes militaron en Izquierda Unida, se pasaron a Vamos Vecino por la amenaza de no contar con fondos para sus obras vecinales", nos explica Lozano, mientras presenta a su plana de regidores municipales.
Las cómodas instalaciones del municipio y su impresionante Museo de Sitio nos obliga a compararla con el vecino poblado de San Pedro de Casta, donde pese a la gran afluencia de turistas aún no cuenta con buenos servicios ni instalaciones propicias para atender a los visitantes.
En San Juan de Iris sucede todo lo contrario. Al edificio municipal, al local comunal, a la iglesia restaurada, a sus veredas empedradas y sus casas bien pintadas, se agrega un cómodo albergue municipal con capacidad para varias camas, televisor y baños con lavatorios y duchas impecables.
No hay restaurantes, pero el municipio acondicionó una casa donde se puede espantar el hambre y el frío con un reconstituyente caldo de gallina, mate de coca o de muña, estofado de pollo o seco de carnero.
Todo el pueblo cuenta con luz eléctrica de la central de Huinco, pero durante la gestión edil de Lozano se adquirió una antena parabólica que capta los canales de televisión nacional (no todo es perfecto) distribuido en cada hogar por un sistema de cable local.