La Ciudad que Resbala
Los lugareños prefieren llamarla "Resbalapampa" debido a una falla geológica que ha desplazado a Huancabamba por toda la quebrada situada entre los cerros Guitiligún y Pariaqaqa.
Lo primero que llama la atención de los visitantes es su hermosa Plaza de Armas, adornada con plantas ornamentales "importadas" de Lima.
Su pileta central luce la imagen de "La Samaritana" erigida en homenaje a la célebre hospitalidad de los huancabambinos.
La iglesia San Pedro es la más grande del pueblo y su enorme torre sirve como mirador. En su altar figuran las imágenes de San Pedro y de la Virgen del Carmen, patronos de la provincia.
Muy cerca de la plaza, en la primera cuadra de la calle Grau, se ubica el Museo Municipal Mario Polia Meconi, inaugurado en 1995. Allí se aprecian vestigios de la cultura Huancapampa, con finas piezas de orfebrería, cerámica y textilería.
Cada 16 de julio, Huancabamba se viste de fiesta para venerar durante cuatro días a la Virgen del Carmen que sale en procesión por todo el pueblo rodeada de una multitud de fieles, incluyendo a miles de visitantes.
Entre las comparsas sobresale la "Danza de los Diablitos": doce bailarines (diablitos) danzan por toda la ciudad unidos a un "burrofá", un ángel y un capataz. Los diablos lucen atuendos multicolores, máscaras, látigos y pañuelos en ambas manos; bailando con movimientos elásticos al compás de una tonada muy vivaz, producida en conjunto por un clarinete, pistón y redoblante.
El ángel viste de blanco, con capa celeste, corona y espada en la
mano. El capataz, a su vez, tiene un atuendo más complejo. Lleva un batín de color perla que le llega hasta las rodillas, chaqueta ribeteada y relumbrante, pantalón corto y negro y una capa de terciopelo. Completan su atuendo, una máscara de cabeza de cerdo, que en su parte superior tiene adornos de flores y plumas, y cuelgan varias cintas de colores.
En esta fiesta, el visitante no puede desaprovechar la oportunidad de probar la comida huancabambina. Cuy con papa verde, el mote con chancho, los tamales de choclo son los platos más apreciados y sabrosos. Las bebidas como la chicha dulce de jora, el rompope, la diamantina, el huarapo (de caña dulce o fermentado) son especiales para asentar el almuerzo. No hay que olvidarse tampoco que los dulces en esta región adquieren peculiares características como los picarones o buñuelos con miel de chancaca, los mazapanes, las arepas o el quesillo con miel, por ejemplo.
En las noches, la quema de castillos dan un marco muy especial al fin de la festividad.
Las Huaringas
Cuando Antonio Raimondi quiso visitar las célebres Huaringas fue advertido por los naturales de los males que le esperaban si se atrevía a profanar la zona. Antes de conocerlas debía realizar un pagapu (ofrenda) previo ante los Apus Wamanis locales.
El culto a las Huaringas -catorce lagunas sagradas encajonadas en las alturas de Huancabamba- ha sobrevivido a la invasión incaica, española ya¡ avance de la civilización occidental.
Para llegar a las Huaringas es necesario recorrer una carretera zigzagueante durante dos horas, desde Huancabamba hasta Salalá. De allí el único modo de continuar el viaje es a pie o a lomo de bestia por una hora más. El último tramo es francamente agotador. El frío y las gélidas ventiscas agotan al más aventurero. Es la cordillera del Wamani a más de 3800 m.s.n.m. El paisaje es impresionante. Las lagunas están rodeadas del pasto o ichu y de enormes moles de piedra.
De las catorce lagunas sagradas sobresalen la Shimbe (Blanca), la Negra, la laguna del Inca y los Patos. Cada una procura algún beneficio en especial, como curarnos de la brujería "malera", hallar pareja, mejorar la situación económica y, en los últimos años, asegurar la reelección presidencial.
Las lagunas tienen un espíritu femenino. Son la pareja del apu (la montaña más imponente de la zona). La ceremonia consta de 2 etapas. Lo primero es dirigirse a las lagunas y bañarse en sus frías aguas, que absorberán la enfermedad física o mental que afecte al paciente. El chamán agradece cantando la "limpieza espiritual" de su paciente. Luego vendrá la ceremonia nocturna. Para ello ya está dispuesta la "mesa", el "campo astral" del chamán. El lado derecho es el justiciero 0 positivo, al centro es lo neutral o de equilibrio energético y el lado izquierdo es el destinado a las fuerzas negativas. El maestro toma varios tragos de Sanpedrito (extracto de cactus) y absorbe singado (tabaco mezclado con cañazo) e invocará los espíritus de las lagunas y de los cerros, cantando y moviendo las sonajas de tres caras o chunganas, abandonando el cuerpo humano para convertirse en jaguar o cóndor y adentrarse en aquel espacio de la mesa dispuesta, en donde el bien y el mal se encontrarán.