Una visita al coto de caza El Angolo
Safari sin reservas
Existen en todas partes del mundo y permiten un control efectivo sobre la población animal. En varios países africanos han servido para desarrollar zonas improductivas, generando divisas para proteger los ecosistemas donde viven muchas especies en peligro de extinción.
El Angolo es también una parte importante de la Reserva de la Biosfera del Noroeste. Su extensión es de 65,000 has., de las cuales 10,280 se mantienen cercadas con alambradas, pues así se protege al hermoso venado cola blanca.
Se encuentra ubicado en el distrito de Marcavelica en la Provincia de Sullana y fue reconocido desde 1975, dedicado especialmente a la caza deportiva. Tiene diversos accesos, pero el más usado es el de la zona partiendo de la ciudad de Sullana, siguiendo un desvío de la Panamericana Norte en dirección de Tumbes.
La ruta más apropiada es desde Piura a la ciudad de Sullana, para luego tomar la Panamericana Norte con dirección a Tumbes. A unos 10 kms. De viaje, y pasando el puente Samán de Mallares, se toma un desvío por un camino que nos conducirá por los caseríos Noria, Burgos, Salados, y finalmente El Angolo.
En la ruta se atraviesan colinas, quebradas y algodonales. En períodos normales el recorrido se hace aproximadamente en 4 horas, ya sea en camioneta o camión. Pero en época de lluvias, sólo se tiene acceso a esta zona con caballos y mulas.
El área ocupada por el Coto de Caza perteneció al fundo ganadero Mallares. Posteriormente, en 1954 se hacen esfuerzos por preservar el venado de cola blanca, cercando un terreno de 10,280 has. manteniéndose hasta la actualidad.
Luego, en plena Reforma Agraria, los propietarios donaron el Coto al Estado, pero el poco presupuesto asignado para su cuidado se tradujo en una deficiente estructura y poca vigilancia ejercida en el lugar.
Ya en la década pasada se buscó una solución imaginativa para proteger dicha área. Se otorgó la administración de esta zona natural por una entidad privada.
El relieve es variado, pues forma parte del nacimiento de la cadena de montañas los Amotapes. De allí que su territorio muestre un paisaje de colinas y quebradas.
Aquí también se encuentran los bebederos u ojos de agua, llamados jagüeyes, los que son muy importantes para los animales de la zona. Estos jagüeyes se forman debido a las lluvias que cada siete u ocho años son de carácter torrencial en esta parte de nuestro país.
La vegetación del coto es característica del bosque seco. Se han catalogado 44 especies de árboles, 47 especies de arbustos, 61 especies herbáceas terrestres, 12 herbáceas trepadoras y 6 parásitas; así como una serie de especies leguminosas, compuestas, gramíneas, orquídeas y epifitas. Sobresalen el "Angolo" (pithecolobium multiflorum) que otorga el nombre al coto; el ceibo o guardián del bosque; el hualtaco, porotillo, el zapote, el huarango, etc.
En esta zona convergen otras especies, tanto del bosque tropical como de áreas altoandinas, y también del desierto costero.
La especie sobresaliente y la mejor cuidada es el venado de cola blanca. También está el puma, al que los norteños llaman "león del bosque", y, además, el sajino, la ardilla de nuca blanca, el armadillo de nueve bandas, entre otras.
En el cielo del coto aparecen los cóndores y halcones, los que se disputan la supremacía en el espacio aéreo. Además, las perdices y los petirrojos dan un colorido especial en el ambiente.