Puerto Pizarro, puerta de ingreso al Perú...
A sólo 13 kilómetros de la ciudad de Tumbes está Puerto Pizarro, punto obligado en la agenda de los turistas en cualquier época del año.
Es todo un espectáculo ver a cientos de pescadores artesanales haciéndose a la mar cada mañana, muy temprano, para retornar en la tarde con sus redes llenas de pez diablo, angelote, cabrilla y peje blanco, abundantes en esta parte del litoral peruano. Como en todo puerto la fiesta principal es el día de San Pedro y San Pablo (28 y 29 de junio) fecha que coincide con el aniversario local. Ese día los pescadores retocan sus embarcaciones con cadenetas de papel y banderines de colores, le aplican una mano de pintura fresca y resaltan el nombre de la nave, inspirado en la amada, en su santo patrón o en su equipo de fútbol preferido.
Al día siguiente se oficia la misa de San Pedro, se le lleva en andas hasta la orilla para embarcarlo en su travesía mar adentro.
Pero desde hace algunos años esta fiesta tiene un invitado especial: se trata de la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca ("El Pelucón", para los amigos) importado por los pescadores piuranos que migraron hacia Puerto Pizarro.
Ambas imágenes se hacen a la mar, compitiendo en la belleza de sus atuendos y realizan todo un paseo por la bahía. A su retorno comienza la fiesta hasta que el cuerpo aguante.
De Puerto Pizarro también parten las embarcaciones de paseo hacia los esteros y las islas cercanas. La tranquilidad de las aguas, a veces saladas y otras dulces provenientes de la desembocadura del río, hacen que la lancha navegue lentamente permitiendo admirar el paisaje.
La Isla de los Pájaros, al suroeste del puerto, es el primer punto del recorrido. Debe su nombre a la inmensa variedad de aves que anidan en los manglares, un árbol que crece a orillas del mar y tan enmarañado que no se sabe cuál es la rama y cuál la raíz.
Esta isla alberga a diferentes especies de aves: garzas, pavas aliblancas, y pelícanos comparten el manglar. Sin embargo, la fragata o tijereta es la dueña del paisaje. Sus hembras son de plumaje blanco y negro y es la encargada de buscar la comida.
Los machos son negros, de buche rojo y su labor se circunscribe a cuidar el nido. Con sus alas desplegadas, miden aproximadamente 70 cmts. Los cormoranes son otro espectáculo poblando el cielo de la bahía a la hora del crepúsculo.
De allí se navega hasta la Isla del Amor, a sólo diez minutos del puerto. Sus arenas blancas, su mar turquesa y apacible dan el ambiente apropiado para descansar y para saborear el delicioso ceviche bajo la enramada del único restaurante de la isla. Otro sitio de interés es la Isla Hueso de Ballena, llamado así pues por alguna razón desconocida es el lugar elegido por muchos cetáceos para morir.
Playas y más playas
La Playa La Cruz, situada a 16 km. al suroeste de la ciudad de Tumbes, es uno de los puntos obligados en nuestro recorrido.
Nada que envidiar a las postales de las playas caribeñas. La playa tiene forma de herradura con arena de un grano muy fino y aguas apacibles.
Zorritos, a sólo 28 km. de la ciudad de Tumbes. Allí se perforó el primer pozo petrolero del Perú y de América Latina. Fue en 1863 cuando se inició la perforación de un pozo a un ritmo de un metro por día. A 24 metros de profundidad el petróleo brotó incontrolable.
Para llegar a playa Bocapán (35 Km. de Tumbes) se transita por un bello paisaje de dunas y pequeñas quebradas rocosas. Siguiendo una trocha carrozable se puede visitar la zona llamada Hervideros, un conjunto de pozas de aguas sulfurosas, templadas y calientes, con cualidades curativas para el reumatismo y enfermedades de la piel.
Punta Sal es la playa preferida por los turistas gracias a su hermoso paisaje de arenas blancas, mar de color esmeralda y excelentes instalaciones para hospedarse y practicar deportes náuticos. Allí se puede cabalgar a la orilla del mar o si el riesgo es su rutina, atreverse a una jornada de pesca de altura, no en vano Ernest Hemingway eligió esta zona para ir en busca del temido Merlín.
Gente de trabajo
A diferencia de otras ciudades del litoral peruano, aquí cada centímetro de su territorio es aprovechable para la siembra o el pastoreo. Por si fuera poco, el río Tumbes es navegable todo el año y sirve a sus pobladores como vía de comunicación, agua de regadío y como fuente de alimentación. Aún se pueden contemplar pescadores tradicionales usando la típica "trampa" de cañas en las orillas del río.
Hasta el fenómeno del Niño contribuye a mantener el verdor y la floresta de Tumbes, renovando las tierras y humedeciendo sus lomas cercanas al litoral y otros rincones alejados del río.
En sus márgenes se pueden contemplar abundantes cultivos de arroz, plátano y, en menor escala, de maíz, algodón. caña de azúcar, papaya, limón y naranja.
El tabaco fue uno de los productos más importantes de la región. Durante siglos las plantaciones de Tumbes proporcionaron gran parte del tabaco consumido en el Perú. Algunos historiadores sostienen que en el Tawantinsuyo ya se usaba el tabaco tumbesino con fines medicinales, aunque otros aseguran que la fama del tabaco local vino con la conquista española.
En 1886 se dicta la primera Ley proteccionista de la industria tabacalera del Perú originando el llamado boom tabacalero tumbesino que duró hasta la década de 1940, cuando se sembraban un total de 600 hectáreas. Sin embargo, en los últimos años, la producción ha decaído ostensiblemente, no teniendo en la actualidad mayor relevancia.